¿Louis Caldera, el torpe?

Cuando leo o escucho acerca de Louis Caldera, lo primero que me viene a la mente es preguntarme ¿cómo pudo ser tan torpe?

Caldera es el ex director de asuntos militares de la Casa Blanca. “Ex”, porque renunció al puesto el viernes 8 de Mayo, dos semanas después de que uno de los aviones presidenciales, con su autorización, sobrevolara a baja altitud sobre Manhattan, Nueva York, causando pánico en  miles de personas que salieron despavoridas de edificios creyendo que se podía tratar de otro ataque terrorista como el del 11 de Septiembre del 2001.

El vuelo en realidad era para tomar fotos de publicidad con la aeronave volando sobre la Estatua de La Libertad y otros puntos de interés. La sesión fotográfica fue comunicada con anticipación a las autoridades debidas; pero por precaución o por lo que fuera, se ordenó que no se comunicara al público sobre el vuelo del avión presidencial.

¿Pensó Caldera, u otra autoridad involucrada en el incidente, que la seguridad del avión presidencial era más importante que la de miles de ciudadanos? ¿Se pensó que manteniendo secreta la sesión fotográfica se evitaría el riesgo de que terroristas –enterados del vuelo a baja altitud- intentaran disparar un misil contra el avión?

A la luz del pánico y escándalo que causó el incidente, es evidente que el razonamiento,  cualquiera que haya sido, estuvo equivocado. Ahora, caído por las críticas, Caldera es un hombre fácil de patear en el piso. Pero volvamos a la pregunta del comienzo…  ¿Caldera es torpe?

Caldera es hijo de  inmigrantes mexicanos que se establecieron inicialmente en Texas y luego pasaron a California. Eran pobres. Vivieron una época en viviendas subvencionadas en Los Ángeles. Pero Caldera fue astuto y buen estudiante. Se enlistó en las fuerzas armadas;  obtuvo un bachillerato en ciencias en la Academia Militar de Estados Unidos; luego pasó a la Universidad de Harvard, una de las mejores del mundo, donde obtuvo dos títulos en leyes, incluyendo una Maestría, en 1987.

Posteriormente Caldera trabajó en una firma de abogados de Los Ángeles, fue asesor legal del condado de Los Ángeles,  y legislador estatal entre 1992 y 1997. En la Asamblea Estatal dirigió los comités de Banca y Finanzas, Recaudación e Impuestos, y de Presupuesto. En 1998, durante el segundo periodo de gobierno del presidente Bill Clinton, fue nombrado Director General del Ejército. Durante los años del presidente George W. Bush, Caldera fue Vicecanciller de la Universidad Estatal de California y Presidente de la Universidad de Nuevo México.  Y este año, fue llevado por el presidente Barack Obama a la Casa Blanca como Director de Asuntos Militares.

Qué pasó después, ya lo sabemos. Que lo dejaran renunciar en vez de despedirlo sumariamente fue un final triste pero apropiado para un profesional con una carrera digna. 

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