El Lejano Oeste en Virginia

Dependiendo de la edad que tengan, quizás algunos de ustedes recuerden las viejas películas del “Lejano Oeste” de Estados Unidos que de niños muchos veíamos en televisión. Con frecuencia, en estas películas los vaqueros o “cowboys” se agarraban a balazos por cualquier cosa en las cantinas de pequeños pueblos.

Tal parece que los legisladores de Virginia no han superado esa etapa infantil, y siguen creyendo que las balaceras en los bares de restaurantes son tan probables que ahora será legal para muchos civiles portar armas ocultas en cualquiera de ellos.

Así es. Aunque parezca increíble, el senado estatal controlado por los demócratas aprobó la semana pasada una ley que permitirá a aquellas personas que tienen permiso para portar armas ocultas, ingresar a restaurantes que sirvan bebidas alcohólicas portando una pistola o revólver siempre y cuando el portador del arma no ordene alcohol.

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¿Por qué permitir que NADIE entre armado a un restaurante donde venden alcohol?  Si el arma está oculta, ¿cómo diablos puede saber el barman o mesero si debe servirle a una persona alcohol o no? ¿Debemos confiar en que una persona con una pistola escondida seguirá la ley al pie de la letra? ¿Qué pasa si no lo hace y se emborracha?

La primera obligación de todo funcionario –y eso es lo que son los legisladores estatales- es velar por el bienestar de la población. Perdón, pero a mí me parece que estos legisladores por lo que velan es los intereses económicos de los fabricantes y vendedores de armas en Virginia, así como por el dinero que estos puedan contribuir para financiar su próxima campaña electoral.  Al diablo con la seguridad de la gente. Y quizás lo peor sea que el público no tiene a quién pedir ayuda. La Cámara de Delegados ya aprobó una legislación similar y el nuevo gobernador, el republicano Bob MacDonnell, ha expresado apoyo a la legislación, por lo cual lo más probable es que cuando llegue a su despacho la firme y proclame como ley en Virginia.

El principal promotor de la propuesta de ley, el senador republicano.Emmett Hanger, y otros que lo secundan, dicen que igual hoy en día entran personas armadas a restaurantes y nadie lo sabe; que al menos esta ley regulará quiénes pueden tener armas en un restaurante y bajo qué condiciones.

También dicen que quienes más seguras estarán con esta ley serán las mujeres, pues podrán portar armas para defenderse; digamos, en el estacionamiento oscuro a la hora que salen de un restaurante si alguien las intenta atacar. Pero yo diría que, ahora más que nunca, las mujeres estarán en peligro –afuera, y adentro- del restaurante.   

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