Leer las etiquetas de los alimentos evita enfermedades

Las etiquetas en los alimentos nos indican cómo deben ser manejados para que no entren en proceso de descomposición y puedan causar enfermedades al ingerirlos, la FDA le explica porqué.

El hecho de tomar con seriedad las instrucciones de manejo en las etiquetas de los alimentos puede contribuir en gran medida a que usted y su familia se mantengan saludables. En contraste, ignorar las etiquetas puede causar enfermedades muy serias. A continuación algunos ejemplos recientes.

Recientemente, un consumidor en la región sur de EEUU compró una sopa en un contenedor plástico en un mostrador de ensaladas en un supermercado. La sopa se vendió fría y con una etiqueta muy clara: caliente y sirva / manténgase refrigerada.

La sopa permaneció sin refrigeración por un día o dos antes de calentarla. El consumidor la probó y la tiró a la basura porque estaba "agria". A pesar de haber comido muy poca sopa, el consumidor terminó en el hospital con botulismo.

Un caso similar ocurrió en la región norcentral de EEUU el pasado mes de febrero. El consumidor compró una sopa en un paquete de dos contenedores plásticos. La sopa se vendió fría, y las etiquetas también decían que se mantenga refrigerada. Uno de los contenedores se consumió inmediatamente, sin ningún efecto de enfermedad. 

Sin embargo, el consumidor dejó el otro contenedor sin refrigeración por una semana. De igual manera, el consumidor calentó la sopa, la probó y la tiró, una vez más ese consumidor también fue hospitalizado con botulismo.

El botulismo tiene tanta seriedad como el envenenamiento por alimentos, puede resultar en un fallo respiratorio y muerte. Incluso cuando los pacientes sobreviven, pueden ser hospitalizados y puestos en un ventilador durante varios meses y pueden sufrir daños neurológicos permanentes. De modo que cuando una etiqueta dice manténgase refrigerado ¡mantenga el producto refrigerado!

Aunque el botulismo es una de las enfermedades transmitidas por alimentos más amenazantes, otras dolencias son potencialmente tan serias, y las etiquetas de producto le pueden ayudar a evitarlas. Por ejemplo, si compra un paquete de carne para hamburguesa en una tienda de víveres, va a encontrar una etiqueta con "instrucciones de manejo para su seguridad" que dice que debe cocer la carne de res molida por completo. No confíe en el color de la carne, use un termómetro de alimentos para asegurarse que la temperatura interna es de 160 grados Fahrenheit.

"Cocer por completo" quiere decir que es necesaria una temperatura de cocción mínima de seguridad – 160 grados Fahrenheit para hamburguesas, no confíe en el color de la carne, use un termómetro de alimentos para estar seguro.

¿Qué pasa si usted no sigue la etiqueta y la comida está poco cocida? Entonces usted y su familia están en riesgo de envenenamiento con alimentos por bacteria como E. coli. El peor tipo de E. coli puede causar falla renal e incluso la muerte. Los niños de cuatro años de edad o menores son especialmente susceptibles. 

Siempre lea y siga las instrucciones de cocción en las comidas congeladas para horno de microondas para matar cualquier bacteria peligrosa que pueda haber en la comida. 

  • Cocción de los alimentos por completo: Muchas empresas incluyen tiempo de cocción para dos niveles de vataje de hornos de microondas. O pueden explicar que el tiempo de cocción en el paquete es para hornos de 1100 vatios, de modo que usted debe ajustar el tiempo para los hornos con vataje más bajo. Para su seguridad, utilice un termómetro de alimentos para revisar la cena, especialmente si su horno de microondas es de menos de 1100 vatios.
  • No olvide el tiempo de reposo: La etiqueta también puede recomendar dejar la comida en reposo por un minuto o dos después de la cocción.  Este  "tiempo de reposo " es importante para completar el proceso de cocción de la comida en su totalidad.

La comida debe satisfacer nuestras necesidades y no causarnos enfermedades, siempre tómese unos minutos para leer las etiquetas y saber cómo manejar sus alimentos, ya que al ser orgánicos son proclives a entrar en descomposición y causar enfermedades si no se manejan adecuadamente.

Ahora sí: buen provecho.

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