L'Aquila dos días después del terremoto

Más de cuarenta y ocho horas después del sismo, el centro histórico de L’Aquila parece una ciudad fantasma.

Gianni Lolli entrega sus llaves y breves indicaciones a los bomberos. Una vez que estén dentro les daré instrucciones para encontrar las cosas, dice.

Es la primera vez que Gianni vuelve a su casa desde el terremoto. Quiere recuperar a toda costa al menos algunas de sus pertenencias. Los bomberos le prohíben entrar a la casa. Es demasiado peligroso, hay riesgos de nuevas réplicas. Ellos entran en su lugar. Recuperan documentos, computador, e incluso dinero.

Gianni vivía aquí con su madre que no tuvo el coraje de regresar a su casa después de la catástrofe.

Más de cuarenta y ocho horas después del terremoto, el centro histórico de L’Aquila permanece vacío. Cerca de dos tercios de los edificios sufrieron daños. Todos los comercios están cerrados hasta nueva orden.

Por aquí sólo circulan los socorristas, los bomberos y otras fuerzas policiales. Como este equipo de la brigada financiera, encargado de custodiar la seguridad de los bienes.

Pero el perímetro de seguridad no es infranqueable. Estos dos hombres consiguieron pasar. Vinieron de un pueblo cercano, quieren comprobar con sus propios ojos lo que vieron en los medios.

Es cierto, la catedral está intacta. Pero la cúpula de la iglesia de al lado es sólo un recuerdo. Al igual que gran parte del patrimonio religioso de la ciudad.

Las fiestas de Pascua se suspendieron. En su lugar, el viernes santo habrá funerales nacionales para las víctimas. L’Aquila no terminó de llorar a sus muertos.

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