La Justicia Tarda Pero Llega

En Junio de este año escribí una columna sobre un obrero mexicano, Luis Ramírez, que fue brutalmente asesinado por unos jóvenes blancos en un crimen de odio racial en Shenandoah, Pensilvania, en Julio del 2008. A sus asesinos, luego de ser acusados solamente por “agresión simple” los halló culpables un jurado compuesto únicamente por gente de raza blanca y se les dio una irrisoria condena de año y medio de cárcel; no importó que la “agresión simple” resultara en la muerte de la víctima.

Afortunadamente para el sistema judicial, organizaciones como la “Anti-Defamation League”, la “Southern Poverty Law Center”  y “MALDEF” hicieron un llamado para que el Departamento de Justicia presentara cargos federales contra los acusados, y reunieron miles de firmas para respaldar el pedido. Anticipándome, escribí aquella vez “En cuanto a ti, Luis, descansa en paz. Tu muerte no será en vano”.

No me equivoqué.

Esta semana a dos de los adolescentes involucrados en el crimen, Derrick Donchak y Brandon Piekarsky, se les presentaron cargos federales por cometer un crimen racial. Hasta allí, era lo esperado. Pero lo que dejó a mucha gente con la boca abierta es que también se le presentaron cargos a agentes de la policía local –incluyendo al Jefe de Policía, Matthew Nestor- por encubrimiento de evidencia y obstrucción de justicia. Es decir, luego de cometido el crimen, la policía habría realizado una conspiración para proteger a los autores del asesinato. ¡Vaya policía!!!

Tratándose de agentes de la ley, Nestor, el teniente William Moyer y el oficial Jason Hayes se encuentran ahora merecidamente en una apretada situación. Moyer también es acusado de adulterar evidencia y mentir al FBI sobre el tema.

Los cargos de conspiración conllevan una sentencia de hasta 20 años de cárcel. Donchak y Piekarsky, por su parte, podrían terminar encerrados por el resto de sus vidas.

Efectivamente, Luis, tu muerte no habrá sido en vano.

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