La revancha de José Mujica, de líder guerrillero a presidente de Uruguay

El ex guerrillero José 'Pepe' Mujica, vencedor de la presidencial uruguaya de este domingo según varias encuestas de urna, llegó a un lugar que era inimaginable hace cuatro décadas, cuando vivía en la clandestinidad y apenas sobrevivía a un duro cautiverio de 14 años.

El ex guerrillero José 'Pepe' Mujica, vencedor de la presidencial uruguaya de este domingo según varias encuestas de urna, llegó a un lugar que era inimaginable hace cuatro décadas, cuando vivía en la clandestinidad y apenas sobrevivía a un duro cautiverio de 14 años.Mujica, de 74 años, quien venció en el balotaje al ex presidente liberal de centro derecha Luis Lacalle, fue uno de los motores de la inserción política de los rebeldes tupamaros en el sistema político uruguayo luego de la dictadura (1973-1985).También los llevó a la coalición de izquierda Frente Amplio en 1989.Fue el primer ex guerrillero en ingresar a la Cámara de Diputados en 1995, y tras los comicios de 1999, llegó al senado junto con el también ex líder tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro.En la elección de 2004, en las que la izquierda llegó por primera vez al gobierno del país de la mano de Tabaré Vázquez, Mujica -como primer senador de la lista más votada- debió abrir la legislatura y tomar juramento a sus pares, entre ellos el ex presidente colorado Julio Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000), a quien aplaudió con fervor tras investirlo.Casado con la senadora y también ex tupamara Lucía Topolansky, Mujica estuvo en la clandestinidad desde 1969, cayó preso en 1970 y participó en la masiva fuga de la cárcel de Punta Carretas en setiembre de 1971, cuando escaparon 111 presos, en su mayoría tupamaros.Fue detenido nuevamente en 1972, cuando el aparato militar del MLN-T fue derrotado por las Fuerzas Conjuntas (militares y policías).Permaneció preso como uno de los "rehenes" de la dictadura, sometidos a un trato particularmente inhumano en pozos de distintos cuarteles militares, hasta su liberación en 1985, en el marco de una amnistía firmada por Sanguinetti al asumir el gobierno que restauró la democracia.A principios de los 90, y pese a su incorporación al Frente Amplio, la utilización de la violencia aún no había sido descartada por completo como vía de acción por los tupamaros.Un punto caliente fue la asonada que se produjo en agosto de 1994 frente al Hospital Filtro, cuando convocaron una manifestación para evitar la extradición de cuatro vascos requeridos por España por presuntos delitos de la organización separatista ETA, con saldo de un muerto y varios heridos.El ex tupamaro Jorge Zabalza narró en el libro "Cero a la izquierda", de Federico Leicht, que en esa ocasión los tupamaros tenían una furgoneta con 5.000 'miguelitos' (pincha-neumáticos) y bombas 'Molotov', así como "una banda de jóvenes radicales deseosos de entrar en acción", aunque a la postre desistieron.Paradójicamente, ese episodio se produjo durante el gobierno de Lacalle (1990-1995).Sin embargo, Mujica se ha moderado y mucho, sobre todo después de su ingreso al Parlamento, y ha dicho estar dispuesto a "abrazar culebras" para lograr acuerdos.También demostró ser un negociador entre los distintos sectores del Frente Amplio, representados en el gabinete del presidente saliente Tabaré Vázquez, cuando ocupó la cartera de Ganadería, entre 2005 y 2008.Y durante la campaña electoral ofreció a la oposición acordar sobre ciertos temas clave -educación, seguridad, energía y cambio climático- e incluso integrarlos en el gabinete si lograban entendimientos."El tener unos votos más no significa que seamos dueños de la sociedad ni mucho menos que nuestra verdad sea inmaculada", dijo Mujica este domingo."Si podemos construir con la oposición algunos puentes de acuerdo para llevarlos adelante y transformarlo en decisiones nacionales y no partidarias, mucho mejor", agregó este veterano a quien los uruguayos acaban de dar una revancha.

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