Jesús mírame y te seguiré

En cada retiro, vigilia, encuentro o evento religioso en que hemos sido invitados, llegamos con una gran expectativa y ansias de que algo extraordinario suceda en nuestras vidas.

En cada retiro, vigilia, encuentro o evento religioso en que hemos sido invitados, llegamos con una gran expectativa y ansias de que algo extraordinario suceda en nuestras vidas. Por lo general, ya no nos contentamos los cristianos con migajas de pan, sino que queremos un banquete espiritual completo, un pan gigante que nos llene completamente. Y en muchas ocasiones cuando estamos exigiendo demasiado vienen las desilusiones y nuestros bajones espirituales, nos retroceden como seguidores de la palabra de Jesús.

Es por eso que siempre debemos asistir a la invitación que nos da Cristo a estos eventos con corazón humilde, con actitud sencilla y dispuesta a que Jesús sea el que nos dirija con su mirada para así con los ojos del Nazareno y su luz divina seguirle a donde el quiera no a donde yo quiera. Sus caminos deben ser mis caminos.

Señor Rey del universo en estos momentos difíciles que esta viviendo nuestra comunidad tú conoces las necesidades de cada persona. Es por eso que en este tiempo apocalíptico esperamos que tu presencia llegue hacia nosotros. Por eso mira Señor nuestros corazones y nuestras vidas. Alguien esta pasando entre la multitud, alguien camina por ahí se oye gritar a la gente, porque se siente la presencia de un hombre grande y con poder en este lugar. La presencia del Señor esta aquí en Jesús que sana los enfermos, que da la vista a los ciegos, el que hace hablar a los mudos, liberta a los cautivos: es JESUS, JESUS MIRAME Y TE SEGUIRE… mírame como a Zaqueo (Lc 19, 1); “cuando levantaste los ojos le dijiste: Zaqueo baja enseguida que me voy a hospedar en tu casa. Miraste al paralítico y le dijiste: “tus pecados te son perdonados” (Mt 9, 8); y luego lo sanaste. Mirada de amor, de salud y de esperanza en el perdón.

Mírame Jesús como al leproso. En tu poder esta el sanarme en tu poder que nunca me separe. Transforma mi corazón (Mt. 8. 3). Quiero, se limpio. Mírame como a los apóstoles cuando los elegiste tus amigos a la orilla del lago y ellos te siguieron (Jn 1, 35-40). A mi también me h as elegido y te seguiré hasta la muerte. Mírame ahora, siempre contigo Señor Jesús. ¿A quien iremos? Tu solo tienes palabras de vida eterna. Publicado por Rev. José E. Hoyos en 12:44 PM 1 comentarios: Anónimo dijo... ... Es por eso que en este tiempo apocalíptico esperamos que tu presencia llegue hacia nosotros...

Tiempo apocalíptico? Hay algo mas que debemos de saber sobre esto?Yo quiero olvidarme de todas estas predicciones pero de una manera u otra me las voy encontrando en el camino en diferentes formas.

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