Honduras agudiza su crisis política tras estancamiento del diálogo

A casi cuatro meses del golpe de Estado en Honduras, el diálogo para superar la crisis política entró en un impasse que acorta al régimen de facto el camino a las elecciones, ante lo que el derrocado Manuel Zelaya pidió más auxilio internacional.

A casi cuatro meses del golpe de Estado en Honduras, el diálogo para superar la crisis política entró en un impasse que acorta al régimen de facto el camino a las elecciones, ante lo que el derrocado Manuel Zelaya pidió más auxilio internacional.Zelaya espera un pronunciamiento del Consejo Permanente de la OEA, que se reúne el miércoles en Washington, sobre el "estado de obstrucción" y "estancamiento" de 13 días de pláticas con un gobierno de facto que se niega a toda costa a reinstalarlo en el poder.Sus negociadores rechazaron por estimarla "insultante" la última de varias propuestas del régimen de Roberto Micheletti según la cual la mesa de diálogo decidirá la restitución tras consultar a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y el Congreso."Es una manipulación, un juego, una nueva bofetada del régimen al mundo", dijo a la AFP el mandatario, quien señalo que aceptar las ofertas del gobierno de facto equivale a negar que hubo un golpe de Estado el 28 de junio.Zelaya, que anunció permanecerá en la Embajada de Brasil donde se refugia desde que volvió en secreto del exilio hace cuatro semanas, sostiene que su restitución para acabar su mandato el 27 de enero es asunto político por lo que la decisión corresponde al Congreso.No obstante, Vilma Morales, negociadora de Micheletti, opinó que "antes de tomar una decisión" es necesario consultar a la CSJ, que acusa a Zelaya de 18 delitos como traición a la patria por intentar cambiar la Constitución con el supuesto fin de reelegirse.Los delegados de Micheletti se declararon a la espera de un nuevo llamado de la contraparte a las pláticas supervisadas por la OEA, pero Víctor Meza, negociador de Zelaya, asegura que no volverán mientras no haya una propuesta "seria".El régimen gana tiempo en su apuesta por las elecciones del 29 de noviembre como solución a la crisis, tras varios diálogos frustrados promovidos por la OEA y el presidente costarricense Oscar Arias, gestor del 'Acuerdo de San José' en que se basa el diálogo.Apoyado por los empresarios, los militares y los partidos Liberal y Nacional, que se alternan el poder, Micheletti resiste al aislamiento y la presión internacional.Estados Unidos, mercado del 50% de las exportaciones hondureñas, suspendió visas al régimen y, al igual que la Unión Europea y organismos mulilaterales, congeló créditos.La comunidad internacional se niega a avalar los comicios bajo un gobierno de facto, pero Micheletti, político liberal de larga data y empresario del transporte de 66 años, está convencido de que acabará reconociéndolos."Dejamos la ventana abieta al diálogo pero alertamos al mundo del fraude electoral que se avecina", dijo Zelaya, maderero y ganadero liberal de 57 años, que en su gobierno se alineó con países latinoamericanos de izquierda reunidos en el ALBA, como Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia.Mientras la solución negociada parece más lejana, el gobierno de facto y sus aliados agitan el fantasma de la violencia, aprovechando la reciente afirmación del presidente nicaragüense Daniel Ortega, de que el movimiento de resistencia al golpe se está "armando". En un comunicado, el régimen acusó a Zelaya de promover la "insurrección" y rechazó las "amenazas" de los mandatarios del ALBA que acordaron en una cumbre en Bolivia sanciones económicas y comerciales."Seguiremos en las calles exigiendo pacíficamente el retorno de Zelaya y el cambio de la Constitución. Sin restitución, no hay elecciones. Vamos a luchar para que no se realicen porque sería aceptar el golpe", anunció Juan Barahona, líder de la resistencia.Honduras, que ostenta el triste récord de 125 golpes en 150 años de independencia y el tercer puesto entre los más pobres de América (más de 60% de sus 7,6 millones de habitantes), sufre una profunda fractura de su sociedad tras la crisis.Y aunque el régimen levantó el lunes de hecho restricciones a las libertades civiles y reanudaron transmisiones dos medios opositores, la violación a los derechos humanos es tema de fuerte preocupación dentro y fuera del país.

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