Historia de una madre desesperada

Sandra, residente de San Francisco, tiene la ilusión de encontrar a la familia de su difunto esposo para que cuiden de su pequeño hijo.

Gabriel ríe, juega en el parque como cualquier niño, pero en su fondo hay luto. En una urna que carga su madre, están las cenizas de su padre, que murió el pasado octubre de un ataque al corazón.

La urgencia de Sandra de encontrar a la familia de su compañero difunto en México, no es en vano ya que a ella también los médicos le dijeron que sus días estaban contados. Le habían dicho que solo tenía 3 años de vida y que sufría una enfermedad progresiva  incurable que afecta sus pulmones, y que eventualmente puede llevar a un ataque cardiaco.

La madre y el hijo viven en un refugio para familias en San Francisco, ya que no puede trabajar. Pero si gran agonía no es la pobreza, si no con quien va a dejar a su hijo y que ese quien, no sea el gobierno. Aunque ella tiene familia, dice es mala la relación por lo que su esperanza es encontrar a la familia que nunca conoció de su compañero difunto, Gabriel Maciel en México.

La madre comenta que el pequeño está consciente de lo que va a pasar, de que su madre va a morir. El consulado de México ha ofrecido a ayudar a ubicar al compañero de Sandra en Los Mochis Sinaloa, ellos son Concepción López, su madre y Graciela y Arnoldo López, sus hermanos.Mientras tanto, Sandra espera ganarle la carrera al tiempo y a la muerte, ya que su hijo es quien le da ánimos para seguir adelante.

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