Guerra sucia predomina en tramo crucial de campaña electoral en Bolivia

Golpes de efecto mediático, acusaciones sin prueba y conflictos artificiales dominan el escenario en el tramo crucial de la campaña política boliviana, a menos de 45 días de los comicios en los que el presidente Evo Morales buscará su reelección.

Golpes de efecto mediático, acusaciones sin prueba y conflictos artificiales dominan el escenario en el tramo crucial de la campaña política boliviana, a menos de 45 días de los comicios en los que el presidente Evo Morales buscará su reelección.La campaña electoral boliviana se sume en un intercambio de mensajes y turbulencia política, en que el elector no encuentra una discusión de programas de gobierno o planteamientos políticos de fondo.El presidente Evo Morales, que marcha favorito por amplia mayoría para renovar su mandato por cinco años, dejó claro que no irá a debates televisados con sus contrincantes bajo el argumento de que él se confronta a diario con el pueblo.Contrario a ese razonamiento, el candidato presidencial centroderechista Samuel Doria Medina mostró a las cámaras de televisión dos huevos para expresar que a Evo le falta virilidad para debatir con sus rivales.En esa misma línea, Manfred Reyes Villa, ex alcalde y gobernador de la región de Cochabamba (centro), y principal candidato de la derecha, puso en tapete el reclamo ante la justicia para que su acompañante de fórmula, Leopoldo Fernández, pueda hacer campaña desde la cárcel.Fernández, ex gobernador de Pando y uno de los más encarnizados opositores del presidente Morales, guarda detención preventiva en una cárcel de La Paz acusado de instigar una matanza de una docena de campesinos en su región en septiembre del año pasado.La posibilidad de que Fernández pudiera ofrecer este jueves una rueda de prensa en prisión convocó a decenas de periodistas y partidarios de Manfred en las puertas del penal.Sin embargo, fue finalmente desestimada por la autoridad carcelaria.La Corte Nacional Electoral dictaminó que el candidato vicepresidencial Fernández "pueda ejercer sus derechos de libertad de expresión con fines electorales".Morales consideró que, en esa decisión, "a simple vista hay cierta parcialización" del tribunal electoral y que Fernández sabe en el fuero interno que "nunca va a ser vicepresidente de Bolivia".El gobernante izquierdista basa su conclusión en recientes encuestas independientes que lo ven ganador con más del 50% de los sufragios, frente a alrededor del 20% que obtendría el binomio Reyes Villa-Fernández.Un dirigente de la agrupación opositora Plan Progreso para Bolivia (PPB), que postula al ex capitán Reyes Villa, dijo a la AFP, preservando el anonimato, que "está claro que Evo será el presidente, pero nosotros intentamos tener el control del Senado", una suerte de cuello de botella para la actual administración Morales.A menos de 45 días de las elecciones los conflictos sectoriales parecen multiplicarse como hongos: dos de los ejemplos son una fracasada huelga de vecinos de la ciudad de El Alto, bastión electoral de Evo por el recorte a sus ingresos municipales, y el corte de una ruta que lleva al basurero en una barriada popular con lo que La Paz empieza a tener problemas con sus desechos.Para el gobierno estos son conflictos artificiales atizados por el ex gobernador José Luis Paredes, un hábil político de derecha y artífice de la candidatura de Reyes Villa, para crearle malestar a Evo.A principios de mes, el vicepresidente Alvaro García había vaticinado: "Va a haber conflictos inflados e inventados desde la oposición con el único afán de generar dificultades en estos tiempos electorales".

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