Gripe Porcina y Cinismo

A juzgar por lo que se ve, lee y escucha en los medios de comunicación en las últimas semanas, México, Estados Unidos -y en efecto, el mundo entero- estaría en peligro de sufrir una pandemia de gripe porcina que podría matar a millones de personas. El razonamiento es cruel pero cierto: no existe en estos momentos una vacuna para este tipo de gripe porcina, pues se trata de una cepa no descubierta antes. ¿Pero amerita la alarma que se ha creado, ó existen intereses que están “echando leña al fuego”?

El primero de Mayo, la Organización Mundial de la Salud reportó 331 casos de gripe porcina en el mundo y asignó a la crisis el nivel cinco, de una escala de seis, declarando de esa manera que esta cepa de la enfermedad podría causar una pandemia mundial si el número de casos continúa aumentando. El mismo día, el Centro para el Control de Enfermedades confirmó 109 casos en Estados Unidos, con la posibilidad de otros 22 que aún estaban siendo investigados.

¿Estamos seguros de que esto es una crisis?

Según el mismo Centro para el Control de Enfermedades, 200,000 personas son internadas en hospitales de Estados Unidos cada año y 36,000 fallecen por complicaciones derivadas de algún tipo de gripe. Adicionalmente, en el mundo entero la Malaria mata a 3,000 personas al día y sin embargo la Organización Mundial de la Salud la considera apenas “un problema de salud” y no una pandemia.
Por otro lado, la Malaria se presenta casi siempre en países relativamente pobres, en donde los gobiernos no poseen la capacidad de ordenar millones de dosis de vacunas para proteger a sus pueblos, ni la gente el dinero necesario para comprar medicinas una vez que se han enfermado.

En los países ricos, en cambio, un susto de pandemia es suficiente para originar ventas entre todos ellos juntos por miles de millones de dólares entre vacunas y medicinas. No olvidemos que aunque no existe ahora una vacuna contra la cepa de gripe porcina que viene afectando al mundo en estos momentos, la vacuna puede ser fabricada en cuestión de semanas y en 1976, la última vez que una posible amenaza de pandemia de gripe porcina se presentó en Estados Unidos, el gobierno del presidente Gerald Ford trató de ordenar la vacunación obligatoria de 220 millones de estadounidenses. No todos le hicieron caso, pero la industria farmacéutica se hizo de $135 millones de dólares con las vacunas que les pusieron a 40 millones de personas. Cuando la amenaza pasó, una sola persona había muerto de la enfermedad… y  25 otras, de complicaciones derivadas de la vacuna misma.

Pero hay, además de la posible explotación económica de la amenaza de una pandemia de gripe porcina, un cínico y vergonzoso intento de aprovechamiento político.

Increíblemente, algunos ultra conservadores simpatizantes o miembros del partido Republicano han querido vincular el hecho de que el grave brote de gripe porcina se originó en México, con el tema de la inmigración ilegal.

Comentaristas radiales o de televisión como Michael Savage, Neal Boortz, Glenn Beck, y políticos como el Representante Paul Broun de Georgia tratan de contagiar -más rápido que la enfermedad misma- la idea de que inmigrantes ilegales trajeron el virus a través de la frontera y son los culpables de los casos presentados en Estados Unidos. Es más, Savage y Boortz presentan la hipótesis infundada de que terroristas estarían valiéndose de inmigrantes ilegales para llevar el virus al otro lado de la frontera y crear una pandemia en Estados Unidos. Sin pruebas, sin ni siquiera evidencias, su histeria sería irrisoria si no fuera porque promueve el odio contra los inmigrantes. 

La sospecha sobre una posible explotación económica detrás de tanta alarma en las noticias sobre la gripe porcina es válida pero puede ser cuestionada. En cambio, la explotación con fines políticos de una tragedia como lo es el mortal brote de esa enfermedad en México es despreciable y racista, sin duda alguna.  

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