¿Gracias, Veteranos de Guerra?

Este miércoles 11 de noviembre se celebrará en Estados Unidos el Día de los Veteranos de Guerra, uno de los feriados que más respeto comanda entre el público. Sin duda, como todos los años, los políticos y los altos mandos militares saldrán a hablar maravillas de esos hombres y mujeres que dieron la vida o la pusieron y ponen en riesgo por defender a su país. Adjetivos como valientes, heróicos, patrióticos, sacrificados, ejemplares, llenarán los discursos y las noticias relacionadas al feriado.

Pero al día siguiente a los veteranos de guerra se les dará de nuevo el maltrato e indiferencia que se les da el resto del año.

Muchos de ellos regresan de un conflicto armado con profundas huellas emocionales y problemas mentales. Depresión, ansiedad aguda, episodios de terror, pesadillas, sentimientos de culpabilidad o de rabia y arrebatos homicidas o suicidas son comunes.

Eso, sin contar el numeroso grupo de soldados que se las tienen que arreglar el resto de su vida con las tragedias físicas de haber perdido una extremidad, un pie, una mano, un ojo, o de haber quedado con la cara desfigurada por una esquirla o por una grotesca quemadura. 

Agreguemos el dolor físico que sus heridas les producen por un largo tiempo, quizás el resto de sus vidas; los casos de infidelidad que en algunos casos descubren a su retorno; el  alcoholismo y drogadicción en el que se cobijan ante la enormidad de sus problemas.

Muchos no se recuperan lo suficiente para obtener o mantener una esposa, una familia, un trabajo en la vida de civil; y terminan en la pobreza.

Según datos de la Administración de Veteranos de Guerra, cualquier noche del año hay unos 131,000 ex soldados estadounidenses que duermen en la calle porque no tienen hogar. Algunos más afortunados -o mejor dicho, menos desgraciados- viven bajo un techo pero ganan tan poco dinero que sus costos de vivienda representan la mitad o más de sus salarios.

Y de acuerdo a la organización “National Alliance To End Homelesness” de Washington DC, entre los ex soldados sin hogar cada día hay más mujeres. Nada sorprendente, considerando que con frecuencia a las mujeres se les paga salarios más bajos y son ellas las que se quedan con los hijos cuando sus matrimonios colapsan.

Las cosas así, la próxima vez que vea a una persona sin hogar, recuerde que puede estar viendo a un veterano de guerra. Y si efectivamente lo es, reconozca que luego de los discursos, desfiles y palabras de halago, el Día de los Veteranos de Guerra, ese veterano de guerra, aún dormirá esa noche en la calle.

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