Ghost Writer

Un personaje que se parece demasiado a Tony Blair y un estilo que se parece demasiado a Hitchcock. En lugar de que sean sus desventajas, éstas terminan siendo las ventajas de la cinta dirigida por el polaco Roman Polanski.

“Being framed,” la expresión  en inglés que se utiliza para decir que alguien ha caído en una trampa, connota  a la vez la idea de enmarcar, montar una escena. Nada mejor que el cine para ilustrar este concepto y nadie mejor que un gran director para sacarle provecho. En la cinta Ghost Writer, Polanski “atrapa” en sus encuadres al personaje principal que está siendo engañado. La amenaza flota en el aire y está en la presencia del mar que rodea la isla donde sucede la acción, pero también en la casa que habita; en las líneas simétricas de su arquitectura, en los tonos grises y fríos de sus formas y en la decoración misma: todo contribuye a crear un ambiente  inhóspito, fantasmagórico. Basada en el libro The Ghost del escritor inglés, Robert Harris, la trama gira en torno al ex primer ministro británico Adam Lang (Pierce Brosnan), quien quiere publicar sus memorias. Un escritor especializado en escribir de incognito para celebridades y estrellas de rock (Ewan McGregor), es elegido por los agentes estadounidenses de Lang para ayudarlo a completarlas. Una curiosa elección puesto que el escritor (que no tiene nombre oficial; todos se refieren a él como “el fantasma”)  no sabe nada de política. Además su predecesor murió en circunstancias sospechosas. Sin embargo, el sueldo es demasiado jugoso como para rechazarlo. Al igual que el escritor anterior, McGregor tiene que prometer absoluta confidencialidad y aceptar mudarse por un mes a la isla en Cape Cod donde Lang está recluido para escribir sin interrupciones.  En la casa, que parece una fortaleza por su extraordinaria seguridad, acompaña a Lang un grupo muy singular. Están los  misteriosos sirvientes asiáticos, la esposa histérica (Olivia Williams), y su asistente—y amante (Kim Catrall).  Todo en el ambiente apunta a que hay un secreto terrible que McGregor se empeña en descubrir; primero por mera curiosidad y después porque su propia vida se ve amenazada. Además de lidiar con su difícil situación familiar y el proyecto de su libro, Lang se ve enfrentado de repente con acusaciones de crímenes de guerra.  El personaje de Lang esta obviamente basado en el Tony Blair, a quien en Inglaterra se le acusaba de comportarse como el perrito faldero de George W. Bush. De hecho, la aversión de Harris por Blair es conocida y un crítico apodó su libro The Blair Snitch Project.

Pero esta película no está diseñada para dar tanto miedo como sugerir que algo “wicked this way comes.” La alusión a Macbeth no es ociosa. Polanski dirigió una versión cinematográfica de la obra de Shakespeare en 1971 y su similitud con  Ghost Writer puede ser  corroborada durante el desenlace de la trama.  Además, Polanski se divierte jugando con las convenciones del género; el thriller político, pero sobre todo del gótico ingles al que le da la vuelta cambiando la mansión embrujada por una modernísima casa y el misterioso dueño por un político corrupto y mujeriego. Aunque el material en el que está basado no está a la altura de la profundidad psicológica y existencial de la que es capaz Polanski, el director lo eleva con el tratamiento que le da, el estilo, la atmosfera de la misma forma en que Alfred Hitchcock lo hizo con varios proyectos. Resulta paradójico que Polanski, quien siempre ha sido un maestro para  escudriñar la tensión sicológica de personajes en situaciones límite, puede ahora añadir también la dimensión personal de la experiencia que ha vivido como prisionero en su propia casa. Polanski se encuentra bajo arresto domiciliario en Suiza debido a que tiene una orden de aprensión pendiente desde hace más de 30 años en Estados Unidos por tener sexo con una menor en 1977.  No importa que la muchacha que es ahora una mujer, lo haya perdonado.  De hecho como Polanski no podia viajar fuera de ciertas jurisdicciones, tuvo que filmar en Berlin como si fuera Londres y en la isla de Sylt en el Mar del Norte en sustitución de Martha’s Vineyard.Esta no es la primera vez que la ley en Estados Unidos persigue implacablemente al director. Después de que su esposa fue brutalmente asesinada en 1969 por la pandilla de Charles Mason (con ocho meses de embarazo), las autoridades estadounidenses lo señalaron como el principal sospechoso.  Pero, como hemos visto en otros casos (el Presidente Barack Obama, por ejemplo), Europa le da a ciertos hombres el lugar que aquí se les niega. En el pasado Festival de Cine de Berlin, Polanski fue reconocido con un Oso de Plata como mejor director por Ghost Writer. Después de todo, quien mejor que el para saber lo que se siente estar atrapado.   

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