Ganar "perdiendo"

Estas circunstancias opuestas podrían ser tu mejor aliado

 Ganar y perder se entienden como dos circunstancias totalmente opuestas. Sin embargo, si lo consideramos un poco más profundamente nos daremos cuenta que estás dos situaciones, manejadas de la manera correcta, pueden ser nuestros mejores aliados para nuestra tranquilidad. Por ejemplo, cuando dos personas están en desacuerdo en algo e inician una discusión, hacen sus más aguerridos esfuerzos para ganar el punto, sin importar los medios, es decir, incluso a costa de herir al contrario. Esto es algo que practicamos por inercia, y así se inicia la raíz de muchos males como la pérdida de las amistades, relaciones familiares dañadas y hasta la pérdida de la pareja. Pero qué pasa cuando alguna de esas personas decide “perder”…  la respuesta es que ganan todos. Así es. Cuando alguien en medio de un desacuerdo decide actuar sabiamente y ceder el punto, comúnmente se podría pensar que perdió pero no es así, por el contrario, tener la capacidad y tolerancia de “perder” no es una muestra de debilidad sino de fortaleza, porque se requiere de un buen carácter para hacerlo.  Si una de las partes cede, la discusión no encuentra razón de ser y por lo tanto, se evita llegar a los puntos álgidos de las discusiones que, de verdad, no valen la pena. Porque díganme quién puede ganar por el hecho de “ganar” una discusión pero habiendo roto una buena amistad, o una relación de trabajo, o peor aún, a un divorcio en el que sufre una familia completa. Perder no es una frase atractiva para nadie, pero la próxima vez que te encuentres  enfrascado en una discusión recuerda que el fuego no apaga al fuego, y recuerda que en esta vida se puede ganar “perdiendo”.

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