Funes imprime giro en política salvadoreña con homenaje a víctimas de guerra

La condecoración impuesta por el presidente Mauricio Funes a los sacerdotes jesuitas asesinados hace 20 años por el ejército, marca un impresionante giro frente la política perdón y olvido de otros gobiernos ante los crímenes de Estado durante la guerra civil.

La condecoración impuesta por el presidente Mauricio Funes a los sacerdotes jesuitas asesinados hace 20 años por el ejército, marca un impresionante giro frente la política perdón y olvido de otros gobiernos ante los crímenes de Estado durante la guerra civil.Desde que asumió sus funciones el 1 de junio, Funes ha ido marcando distancias con los gobiernos de derecha que gobernaron los últimos veinte años, tanto en materia de derechos humanos como en reformas económicas y sociales.La primera señal de cambio llegó el 6 de noviembre, cuando el gobierno de Funes aceptó investigar el asesinato del arzobispo Oscar Arnulfo Romero en 1980, como lo exigía desde el 2000 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).El organismo también pide, entre otras cosas, dejar sin efecto una Ley de Amnistía promulgada tras la guerra civil (1980-92).Incluso, cabe la posibilidad de que gobierno pida perdón públicamente por la desidia del Estado para impedir el asesinato del carismático religioso, lo que podría ocurrir el 24 de marzo cuando se conmemoren los 30 años de su muerte a manos de la ultraderecha.Funes también impuso el lunes a título póstumo la máxima condecoración del país a seis jesuitas críticos de la represión y la desigualdad social, que fueron asesinados hace 20 años por los militares durante la ofensiva militar a la guerrilla salvadoreña."El gesto del presidente marca un giro importante en el comportamiento que el Estado ha estado teniendo sobre la impunidad con las personas que fueron víctimas de una política institucional de terrorismo de Estado", declaró a la AFP el coordinador del Observatorio de Derechos Humanos, Juan Carlos Sánchez.En materia de política exterior Funes, que llegó al poder en las elecciones de marzo por la otrora guerrilla, convertida en partido político, Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), también normalizó en octubre las relaciones diplomáticas con Cuba, rotas en 1961.En el campo social, el presidente puso en marcha en septiembre un proyecto para proporcionar una comida al día a los estudiantes del sistema público de enseñanza, muy aplaudido por padres, estudiantes y maestros.El programa pretende también proporcionar uniformes, zapatos y material escolar a todos los estudiantes del sistema público de enseñanza."Ese programa orientado a los estudiantes viene a aliviar la dura crisis por la que pasan las familias salvadoreñas y con el que Funes se anota opiniones favorables", declaró a la AFP el profesor e investigador de la Universidad de El Salvador, Roberto Cañas.Para recaudar fondos en tiempos de crisis, Funes promueve una reforma fiscal para hacer pagar a los que más tienen, pese a que cuenta con la oposición de los empresarios.El analista Juan Ramón Medrano destaca la "audacia" de Funes de poner en la agenda política la necesidad de aumentar los impuestos en un país poco proclive, como en toda la región, a cumplir con el fisco."Los gobiernos de derecha optaron por incrementar el impuesto al valor agregado (IVA) con lo cual solo afectaban al consumidor, ahora Funes propone una amplia reforma para que paguen más los que tienen más y los que consumen productos de lujo y bebidas alcohólicas, entre otros artículos suntuarios", señaló Medrano.Sin embargo, los desafíos que le aguardan son enormes, en particular en un contexto de crisis económica que hará que El Salvador cierre este año con un crecimiento negativo del 2,5% y que podría complicarse más tras las pérdidas millonarias que dejaron las lluvias que el pasado 7 y 8 de noviembre provocaron 196 muertos.

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