Fukushima: radiación, salud y medio ambiente

Los recientes y trágicos sucesos en Japón han puesto en el tapete el muy temido -y muchas veces mal entendido- asunto del efecto de las radiaciones sobre la salud humana y el medio ambiente. En este post trataremos de aclarar algunos conceptos básicos sobre el tema.

Los recientes y trágicos sucesos en Japón han puesto en el tapete el muy temido -y muchas veces mal entendido- asunto del efecto de las radiaciones sobre la salud humana y el medio ambiente. En este post trataremos de aclarar algunos conceptos básicos sobre el tema.

Para empezar, es importante entender que la radiación no es un fenómeno químico o biológico sino un fenómeno físico. En otras palabras, la radiación no es una sustancia o un veneno químico ni un virus o bacteria que contamina el medio ambiente. La radiación es un fenómeno físico en el cual ondas de energía o radiación salen despedidas o emanadas de una fuente u origen y se irradian o difunden a través del espacio hasta desaparecer a cierta distancia, dependiendo de la energía de la fuente que las origina.

El ejemplo más sencillo de radiación es el que experimentamos cada mañana cuando amanece y sale el sol. En este caso, la fuente u origen de radiación es el sol y los rayos solares son las ondas de energía o radiación que, saliendo del astro rey, llegan a la tierra y otros planetas. Esos rayos solares están en realidad compuestos por varios tipos de radiación, entre ellos, la luz visible con sus colores, los rayos ultravioletas (UV) y los rayos gamma. Esos tipos de radiación se diferencian por su nivel de energía; unos son débiles y no penetran nada (la luz visible) y otros son más intensos y penetrantes (rayos ultravioleta, que calientan y causan quemaduras y cáncer de la piel).

Fuentes y tipos de radiación

Las fuentes u orígenes de radiación son muy variadas e incluyen, por ejemplo, el teléfono celular que usted usa para comunicarse, la torre de transmisión de radio o televisión, el horno microondas que usa para calentar su café, la máquina de rayos X o de tomografía axial computarizada (CT-Scan) y el equipo de radioterapia del cáncer del hospital. Increíblemente, los cigarrillos contienen el Polonio-210, un elemento radiactivo causante de cáncer. Otras fuentes de radiación son los reactores nucleares como el de Fukushima y la bomba atómica.

Dada esa variedad de fuentes de radiación, es muy importante entonces aclarar que no todos los tipos de radiación son iguales. Al respecto, y de acuerdo a su capacidad de causar daño en los seres vivos, las radiaciones se dividen en dos grandes grupos: las radiaciones ionizantes y las radiaciones no ionizantes.

Las radiaciones no ionizantes tienen tan baja energía que no son capaces de penetrar los tejidos y rebotan en estos, por lo que no causan daño. Ejemplos de radiaciones no ionizantes que no causan daño son la luz visible del sol y las radiaciones electromagnéticas de las ondas de radio, televisión y microondas. El efecto de la radiación electromagnética de los teléfonos celulares sobre la salud humana está en pleno estudio.

Por su parte, las radiaciones ionizantes sí son muy peligrosas para la salud porque son ondas de energía tan veloces y tan penetrantes que ingresan hasta las células y pueden causar daño en los seres vivos. Las radiaciones ionizantes penetran hasta el interior mismo de las células, bombardean los cromosomas, causan mutaciones y pueden originar cáncer y otros problemas de salud.

Ejemplos de peligrosas radiaciones ionizantes son los rayos X, los rayos ultravioleta del sol (recuerden los niveles tan altos de rayos UV en este verano limeño) y los rayos alfa, beta y gamma de los materiales radioactivos de los reactores nucleares como el de Fukushima o el de las bombas atómicas.

El daño que producen las radiaciones ionizantes depende de varios factores, entre ellos la dosis (cantidad recibida), el tiempo de exposición y la distancia de la persona a la fuente de radiación.

No es lo mismo estar expuesto a una maquina de rayos X por unos cuantos milisegundos que durante varios minutos en una máquina de tomografía axial computarizada (CT-Scan). Tampoco es lo mismo estar en la playa por 5 minutos que achicharrarse durante 5 horas de 10 de la mañana a 3 de la tarde.

El reactor nuclear de Fukushima

En el caso de un reactor nuclear como el de Fukushima, la fuente u origen de la peligrosa radiación ionizante es el material localizado en el centro del reactor. Ese material se llama Uranio-235, el cual es el único elemento en la naturaleza que es capaz de sufrir fisión espontánea. Sin ánimo de confundir, fisión significa que el elemento uranio esta espontánea y constantemente “degradándose” en elementos químicos mas pequeños llamados isótopos. Estos isótopos se llaman isótopos radiactivos porque son elementos que despiden mucha radiación ionizante.

Y para entender el problema por el que esta pasando el reactor de Fukushima, le digo que la fisión espontánea del Uranio-235 genera una enorme cantidad de calor (alrededor de 1.000 grados centígrados), calor que se usa para producir vapor de agua que mueve las turbinas que generan electricidad.

Esas increíblemente calientes barras de Uranio-235 están almacenadas en una enorme cápsula de acero que tiene paredes de 15 centímetros de grosor. Esa cápsula tiene que ser constantemente enfriada para que el calentamiento por la fisión del Uranio no llegue a los 2.400 grados centígrados y termine “fundiendo” no solo la cápsula de acero sino también todos los materiales alrededor y termine explotando como una minibomba atómica, lanzando enormes cantidades de material radiactivo al medio ambiente. El enfriamiento de la cápsula se hace haciendo circular agua de mar alrededor de la cápsula, agua que se trae desde el océano usando enormes bombas y tuberías.

El tsunami destruyó las bombas que traían agua de mar para el enfriamiento de la cápsula, la fisión del Uranio ha continuado imparable, la temperatura ha ido en aumento y ha llegado ya a 1.200 grados centígrados. Eso ha originado ya dos explosiones y algunos vapores calientes con isótopos radiactivos han salido al medio ambiente y han contaminado a 22 personas. Para evitar el sobrecalentamiento, y en un acto de desesperación, las autoridades japonesas han echado agua de mar directamente al interior de la cápsula y dicen que el asunto está bajo control, pero la amenaza de una “fundición” total del Uranio-235 y la subsiguiente gran explosión de la cápsula persisten.

Este es un buen gráfico de la planta nuclear, esta otra infografía explica lo sucedido.

Problemas sobre la salud y el medio ambiente

Tal como la hemos descrito, los problemas de salud por la radiación de la planta nuclear de Fukushima tienen varios niveles, algunos ya se están produciendo y otros dependerán de si se produce o no el accidente o explosión nuclear.

Para los obreros que están trabajando en el enfriamiento de la cápsula, y están por lo tanto muy cerca del Uranio y sus isótopos, el peligro mas inminente es el calor extremo y la posibilidad de una aguda exposición a enormes cantidades de radiación. Ellos podrían morir quemados instantáneamente o en unas horas o días por lo que se llama elsíndrome de exposición aguda a la radiación. En este síndrome, hay gravísimo daño a la piel, al aparato digestivo y a la médula ósea, la fábrica de la sangre.

De ocurrir la explosión, los pobladores de las zonas cercanas a la planta de Fukushima podrían exponerse a los isótopos radiactivos producidos por la fisión nuclear del Uranio-235. Dichos isótopos, tales como el cesio radiactivo o el yodo radiactivo, pueden salir al aire o al agua que consume la gente. Para evitar esto, ya se ha ordenado la evacuación de los pobladores hasta un radio de 20 kilómetros de la planta nuclear.

Entre esos isótopos, esta el Yodo-131, una sustancia que si llega al cuerpo humano (ya sea a través de la piel, la respiración o la boca), se va directamente a la glándula tiroides y con el tiempo (aproximadamente 5 a 20 años) puede causar cáncer de la glándula. Para evitar este problema, las personas en riesgo de exposición al Yodo-131 han recibido ya pastillas de yodo. Este yodo natural es absorbido completamente por la glándula tiroides de la persona, quitándole “espacio” y “desplazando” al yodo radiactivo cancerígeno de la tiroides. Esto hace que el Yodo-131 “desplazado” se elimine del cuerpo sin causar daño, con lo que se previene el cáncer de la glándula.

Otros isótopos del Uranio-235 pueden causar diversos tipos de leucemias, linfomas y otros tipos de cáncer.

Si bien es cierto que el Yodo-131 solo tiene una vida media de 8 días (lo que quiere decir que cada 8 días desaparece la mitad del Yodo131 del medio ambiente), hay otros isótopos del Uranio-235 que tienen una vida media de miles y millones de años.

Ahí esta el gran peligro amable lector, esas sustancias radiactivas de muy larga vida pueden permanecer en el medio ambiente durante siglos, contaminando durante todo ese tiempo a plantas y animales, ocasionando un desastre ecológico permanente.

Se sabe que existen mas de 440 plantas nucleares en 30 países del mundo las que originan el 14% de la electricidad mundial.

Ojalá que no ocurra el “meltdown” o “fundición” de la cápsula de Uranio-235 y por tanto que no se produzca ninguna gran explosión ni en Fukushima ni en ninguna otra planta nuclear...

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