Fukushima II: ¿llegará la radiación a su casa?

Como dijimos en el post anterior, este asunto de la radiación es capaz de despertar profundos sentimientos de temor, alarma e incluso pánico en la población, sentimientos lamentablemente alentados por la falta de información seria y no alarmista.

Como dijimos en el post anterior, este asunto de la radiación es capaz de despertar profundos sentimientos de temor, alarma e incluso pánico en la población, sentimientos lamentablemente alentados por la falta de información seria y no alarmista.

La razón que me lleva a escribir este segundo post sobre el tema es que hace un momento recibí el correo electrónico de un buen amigo, hombre muy educado e importante, quien muy alarmado me pedía que le aclare la veracidad del siguiente correo que había recibido hacía un rato de otra persona también muy educada como él:

HOLA, ME ACABA DE LLEGAR ESTE E-MAIL, POR FAVOR TOMAR PRECAUCIONES, esta información me fue enviada por parte de la esposa del oncólogo que atiende a mi hermano en República Dominicana:

Luego de la explosión nuclear a las 16:30 del domingo en Fukushima, Japón, todos debemos tener precaución. Si llueve hoy o en los próximos días, NO IR BAJO LA LLUVIA. Se debe utilizar un paraguas o impermeable, incluso si es solo una llovizna. Esto porque especialistas de centrales nucleares han señalado que las partículas radiactivas pueden llegar a la atmósfera, estar en la capa de ozono, extendiéndose en todo el mundo por la lluvia, lo que puede causar quemaduras, alopecia (calvicie) e incluso cáncer. Por favor, transmite esta información a cuantos puedas sobre el planeta.

Por supuesto que le dije que no temiera, que no había ninguna prueba científica de que eso pudiera ser cierto ni en República Dominicana ni en ningún otro lugar de América.

Bueno, ahora al tema…

En este post trataremos de aclarar algunos conceptos con respecto a su riesgo personal o al de su familia debido al accidente nuclear en Fukushima. Quiero aclarar que los conceptos que vamos a verter se cumplen para todos los habitantes del planeta, excepto para los heroicos trabajadores que están intentando enfriar los sobrecalentados reactores. Ellos están muy cerca del problema y podrían morir en su trabajo.

Como dijimos antes, los efectos de la radiación dependen de la dosis de radiación, del tiempo de exposición y de la distancia a la fuente que despide las radiaciones.

Analicemos en primer lugar el asunto de la distancia:

En este accidente nuclear, la fuente primaria o principal de radiación son las barras de Uranio-235 ubicados en el centro mismo del reactor nuclear en Fukushima. Quien más cerca se encuentre de esas barras, mas peligro tendrá (de allí el riesgo que tienen los heroicos trabajadores).

La fuente secundaria de radiación se produce cuando la fisión de esas barras de Uranio-235 dentro del reactor accidentado forma isótopos radiactivos como el Cesio-137, el Estroncio-90 y el Yodo-131, que se convierten también en fuentes de radiación.

Si ocurriera una gran explosión de la planta, esos elementos o isótopos radiactivos (Cesio, Estroncio y Yodo radiactivos) podrían llegar al aire, al agua y a los animales cercanos a la planta de Fukushima, y de allí empezar a distribuirse a otros lugares en el noreste de Japón.

Aquí es donde entra el concepto de la dosis…

La dosis o cantidad de esos isótopos radiactivos (Cesio, Estroncio y Yodo entre otros) se diluye en el aire y en el agua, de tal modo que a medida que nos alejamos del centro del problema (Fukushima), menos son las probabilidades de absorber esos elementos radiactivos.

De tal modo que podemos decir que este asunto debemos verlo como un desastre ecólogico LOCAL, en Fukushima y sus alrededores y máximo en la costa nororiental del Japón. Si ocurriera lo que se llama el “meltdown” o “derretimiento completo” de las barras de Uranio-235 y una explosión, los efectos quedarán básicamente allí. En ese ecosistema y sus alrededores, la cantidad de isótopos radiactivos en el suelo y en el agua sería enorme y obviamente, en esa zona geográfica, el ser humano no podría vivir jamás por el enorme peligro de contaminación radiactiva.

Pero usted amable lector en el Perú, México o Estados Unidos, ¿tiene algo que temer?

La respuesta es NO. En ese sentido, el correo electrónico que recibió el amigo mío no tiene ningún asidero científico. Si bien es cierto que como consecuencia de una probable explosión en Fukushima podría producirse una nube radiactiva, esta se diluiría muchísimo en su recorrido a través de los miles de kilómetros que separan Japón de América o de Europa. Los elementos radiactivos disminuirían tanto en su concentración que no habría manera de saber sus efectos sobre la salud humana porque, si no lo sabía, todos los seres humanos estamos expuestos diariamente a la radiación.

Medida de radiación.

Una de las maneras de medir la radiación es con una unidad llamada rem. De acuerdo a la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos, casi todos los seres humanos recibimos anualmente 0.3 rem del medio ambiente (rayos cósmicos, radiación solar). El volar 12 horas en un avión a 12,000 metros de altura nos da 0.006 rem.

A 5 ó 10 rem ya se pueden detectar algunos cambios mínimos en la sangre de una persona. Las náuseas y vómitos empiezan cuando la persona se expone a 50 rem, las hemorragias a 100 rem. Se calcula que 50% de las personas expuestas a 500 rem morirán en un mes y en el caso de 2,000 rem, una persona puede morir en horas o días. La dosis anual máxima para un empleado de una planta nuclear es de 5 rem.

Por lo que se ha informado, hasta ahora, un solo empleado de la planta nuclear en Fukushima ha demostrado una exposición a 10 rem.

Sabido esto, ¿debe usted preocuparse de que la radiación de Fukushima llegue a su casa?

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