Francia y Gran Bretaña proponen pacto mundial para regular sistema bancario

Francia y Gran Bretaña decidieron dejar de lado sus recientes diferencias sobre la regulación del sector financiero y se unieron el jueves para reclamar la creación de un impuesto mundial para las primas bancarias, motivo de gran enojo para la opinión pública tras la crisis económica.

Francia y Gran Bretaña decidieron dejar de lado sus recientes diferencias sobre la regulación del sector financiero y se unieron el jueves para reclamar la creación de un impuesto mundial para las primas bancarias, motivo de gran enojo para la opinión pública tras la crisis económica.Horas antes de la apertura de la cumbre europea de Bruselas, el presidente francés Nicolas Sarkozy y el primer ministro británico Gordon Brown publicaron un editorial conjunto en el diario Wall Street Journal en el que abogan por un "pacto mundial a largo plazo" para regular el sistema bancario.En su texto, Brown y Sarkozy se congratulan por el papel pionero de Europa en "la restructuración de nuestro sistema bancario" y la "realización de un nuevo foro de cooperación económica que reúne a los dirigentes del G20" de países desarrollados y potencias emergentes."Esta crisis nos ha hecho comprender que estamos en una economía que no es nacional sino mundial y que, por tanto, las normas financieras tienen que ser mundiales también", señalan.Sarkozy y Brown lamentaron que "cuando se producen las crisis, son los contribuyentes quienes deben asumir el coste" y que, por el contrario, "los accionistas y los colaboradores de los establecimientos financieros se benefician de todas las ventajas cuando la economía mejora".Por ello, abogan por "un impuesto excepcional sobre los bonos" de 2009 a los agentes financieros, explicando que "son en parte el resultado del apoyo dado por los países al sistema bancario".La opinión pública europea no ha escondido su indignación por el retorno de los bancos a la cultura de las primas, cuya incitación a asumir riesgos excesivos fue considerada como uno de los factores desencadenantes de la crisis financiera.El gobierno británico ya dio el primer paso en ese sentido el miércoles, al presentar su presupuesto 2010/2011, en el que introduce un impuesto excepcional para las primas.La tasa se aplicará a todos los bancos que paguen a sus empleados primas superiores a las 25.000 libras (40.800 dólares, 27.500 euros) hasta el 30 de abril de 2010, y será del 50% de su cuantía.El gobierno espera ingresar así en las arcas del Estado unos 550 millones de libras (900 millones de dólares, 608 millones de euros), una proporción ínfima de las ingentes sumas invertidas en el último año por Gran Bretaña para salvar el sector.Según la prensa francesa, Francia también va a aplicar un impuesto del 50% sobre las primas superiores a 27.000 euros.La medida sería votada en el marco del presupuesto rectificado que los diputados franceses han comenzado a examinar el miércoles, de acuerdo con las mismas fuentes.Este consenso franco-británico parece poner fin a varios días de altercados entre estos viejos amigos-enemigos.En efecto, el "triunfo" de Francia por el nombramiento de su candidato Michel Barnier para ocupar la cartera de servicios financieros en la Comisión Europea había desatado la semana pasada fuertes tensiones con Gran Bretaña.En ese momento, Sarkozy habló de un "triunfo" de las ideas de su país sobre la regulación en Europa y juzgó que "los ingleses son los grandes perdedores".Ante este ataque, el Reino Unido, que había actuado hasta el final para intentar impedir que las cuestiones financieras cayesen en manos francesas, aprovechó para hacer campaña contra los riesgos de una regulación demasiado grande en las finanzas.Otro tema de polémica fue la decisión de Francia de organizar el jueves en París una reunión para defender la Política Agrícola Común (PAC) con sus socios de la Unión Europea, aunque sin la participación de Gran Bretaña y los otros países a favor del recorte de los subsidios al agro.

Más noticias

0 Comentarios