Flordelis, la "madre" de los niños de la calle de Rio de Janeiro

Su destino parecía marcado: eran niños encaminados a ser traficantes de droga como los que se enfrentan casi a diario a tiros con la Policía en Rio de Janeiro, pero apareció Flordelis dos Santos, que se convirtió en su "mamá" y les dio una esperanza.

Su destino parecía marcado: eran niños encaminados a ser traficantes de droga como los que se enfrentan casi a diario a tiros con la Policía en Rio de Janeiro, pero apareció Flordelis dos Santos, que se convirtió en su "mamá" y les dio una esperanza.Flordelis, una bonita mestiza de 48 años, acogió y adoptó a 46 niños abandonados, y además tiene cuatro propios. Las edades de sus hijos muestran el trabajo de una vida: entre cinco meses y 36 años."Crecí en la favela de Jacarezinho. Veía una violencia terrible. Un día, logré salvar a un adolescente de 13 años que iba a ser asesinado por traficantes. Me dio coraje para continuar. El adolescente vino a vivir a mi casa", contó a la AFP en su apartamento de Niteroi, una ciudad satélite de Rio de Janeiro, donde vive con sus 50 hijos.La ONG "Instituto Niño" paga su alquiler.A los 27 años, cuando ya tenía tres hijos biológicos, encontró una bebé de 15 días en la basura de la estación Central do Brasil, famosa por la película del mismo nombre."Traje a la pequeña a casa. Encontré a la madre que vivía en las calles y también vino, pero ella no quiso quedarse", recordó.Luego fue como una bola de nieve y los niños fueron llegando a su casa, cada uno con una historia más triste que el otro. Gracias a su acción, los niños escaparon al tráfico de drogas y las niñas de la prostitución, que es prácticamente el único futuro posible para los niños de la calle en Rio de Janeiro."La mayoría de los niños de la calle escapan de la violencia doméstica, muchas veces violencia sexual. Cuando un niño vive en la calle, es porque es maltratado. Sobre todo, no hay que devolverlo a su familia. La ley tiene que cambiar", afirma Flordelis, quien considera la ley sobre los menores "arcaica".Una vez recogió a un recién nacido cuyas dos piernas había sido quebradas. Dos años después su padre lo volvió a recibir, y al poco lo tiró por la ventana porque lloraba demasiado. "Me sentí culpable", recuerda.Un día de 1994, Flordelis llevó a su casa a 37 niños de una sola vez, 14 de ellos bebés.Los que tenían más edad llamaron a su puerta, en busca de refugio."En ese momento, la Justicia quiso sacarme a los niños. Iban a separarlos para ponerlos en orfanatos, entonces me di a la fuga", recuerda.Pasó una noche en la calle antes de refugiarse en una favela. Una orden de arresto fue emitida en su contra por "secuestro". Cuando un juez la localizó, volvió a fugarse. Finalmente, decidió presentarse a la prensa. Los niños con más edad hicieron de testigos para decir que no querían separarse de su madre adoptiva.Entonces, una abogada y una ONG decidieron darle apoyo y Flordelis dos Santos pasó de marginal a heroína."Me sentía aliviada pero también estaba furiosa. Este reconocimiento me costó muy caro", rememoró.Una película que cuenta su historia, con actores de la poderosa TV Globo, se está exhibiendo en Brasil y será proyectado pronto en la ONU, en Nueva York.En casa, Flordelis y su marido hacen todo ellos mismos. Los chicos de más edad ayudan a los más pequeños, una vida en común que todos parecen apreciar.Rayane, de 15 años, señala: "Mi madre me recogió cuando tenía 15 días. Encontró a la mujer que me dio a luz y que me tiró a la basura, pero no tengo ningún rencor. Hoy soy una adolescente muy feliz", dice la joven que quiere ser "profesora de inglés".Flordelis fundó asimismo una iglesia evangélica en un barrio pobre en donde canta Gospel.Daniel, de 11 años, aprendió a tocar el piano observando al pianista de la iglesia. Delante de los reporteros de la AFP, muestra como toca "Love story" ("Historia de amor") y sigue con "El himno de la alegría" de Beethoven.Podrían ser los dos himnos de la casa de Flordelis.

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