Fallo contra la "píldora del día siguiente" divide al gobierno en Perú

El gobierno peruano parecía dividido el sábado por la decisión del Tribunal Constitucional (TC) de prohibir al Estado entregar gratis la "píldora del día siguiente", en medio de llamados a sublevarse contra el fallo y de invocaciones de la Iglesia a respetarlo.

El gobierno peruano parecía dividido el sábado por la decisión del Tribunal Constitucional (TC) de prohibir al Estado entregar gratis la "píldora del día siguiente", en medio de llamados a sublevarse contra el fallo y de invocaciones de la Iglesia a respetarlo."En el gobierno y en el partido estamos preocupados por esta sentencia porque genera un problema en políticas de salud", dijo el congresista y secretario general del oficialista partido Aprista, Mauricio Mulder.Mulder sugirió que el gobierno debería continuar distribuyendo gratis en los hospitales públicos la píldora, que es el método de anticoncepción oral de emergencia que el Estado aplica desde 2006 como política de salud para frenar la alta tasa de abortos de Perú.El primer ministro, Javier Velásquez, el ministro de Salud, Oscar Ugarte, y la ministra de la Mujer, Nidia Vílchez, coincidieron y calificaron de "absurdo y discriminatorio" el fallo."El gobierno no retrocederá ante el fallo del Tribunal Constitucional en su política de planificación familiar", dijo la ministra Nidia Vílchez.En la otra orilla, el ministro de Defensa, Rafael Rey, aplaudió el fallo y exigió una prohibición total, posición compartida este sábado por el cardenal y arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, figura del Opus Dei en América Latina.Cipriani pidió a las autoridades acatar la decisión y dar ejemplo de tolerancia democrática, desde su programa radial en la emisora RPP."He escuchado algunas reacciones del gobierno en palabras que no son un ejemplo de institucionalidad (...) La decisión del Tribunal Constitucional es honesta, no es retrógrada ni fundamentalista", afirmó.El ministro de Salud, Oscar Ugarte, señaló incluso que la resolución parece una presión del TC al Congreso en momentos que el debate sobre la legalización del aborto en casos especiales, por violación y malformación del feto, se debe discutir en ese recinto.El presidente peruano, Alan García, mantiene silencio sobre el tema. En días pasados el ministro de Defensa había dicho que renunciaría si el gobierno legalizaría el aborto en casos especiales.El fallo hizo por primera visible desde que García llegó al poder en julio de 2006 las diferencias de fondo y forma entre conservadores y moderados en el seno del gobierno.La sorpresa es mayor debido a que ocurre en torno a un tema donde se mezclan la discusión científica y la fe, y donde parece no existir puntos de encuentro ni medias tintas."Perú es un Estado laico" dicen unos, "pero su población es mayoritariamente católica" replican otros con la Iglesia como coraza.El problema estalló cuando el TC dictaminó el jueves que el Estado debe dejar de entregar esta píldora en hospitales públicos, alegando que no se ha probado científicamente si es abortiva. El fallo limita la venta a sólo en farmacias y clínicas privadas bajo prescripción médica.La decisión provocó sorpresa entre representantes del gobierno y de la oposición, porque va en la dirección opuesta de lo que decidió en el 2006, cuando obligó al Estado a repartir la píldora gratis.

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