Empleada doméstica demanda a jefes por abuso

Janet Gonzalez vivía como una esclava en una casa en Maryland, no la dejaban salir, no le pagaban, y no la dejaban usar el teléfono.

Además de la soledad y añoranza que a todos los inmigrantes nos toca vivir en un país extranjero a Janet Gonzalez también le toco vivir el abuso. Cuando Gonzalez, una inmigrante venezolana de 55 años de edad, fue contratada por la familia Caron como empleada doméstica en su casa en Dickerson Maryland nunca se imagino que en pleno siglo 21 le iba a tocar vivir casi como una esclava—“Tenia mucho, mucho miedo, pensé que iba a terminar en la yarda de esa casa”, dijo Gonzalez. Cuando la contrataron para trabajar tiempo completo de lunes a viernes por $350 a la semana, le prometieron también que la iban a llevar y a traer de la estación de metro más cercana, la cual estaba a 25 minutos manejando, pero a medida que pasaba el tiempo Gonzalez solo recibía excusas de sus empleadores, Belinda y James Caron, quienes no la dejaban salir, no le pagaban su salario, y le restringieron el acceso telefónico.

Así vivió Gonzalez por casi 5 meses, cuando en un programa de televisión vio el número de teléfono de la Línea Nacional de Trafico Humano y llamó. Ellos la comunicaron con el Comité de Mujeres Trabajadoras Domesticas de Casa Maryland quienes a los 8 días fueron y sacaron a Gonzalez de la casa.

En el condado de Montgomery existe una legislación, que fue aprobada en el año 2008, que protege a los trabajadores domésticos. Este es el primer caso en el condado que se ampara bajo esta ley.

Una encuesta conducida por la organización Trabajadores Domésticos Unidos concluyó que más de la mitad de los empleados domésticos entrevistados ganaban menos de lo que por ley deberían ganar y que el 26% de ellos ganaba por debajo del promedio federal de pobreza.

Desafortunadamente este tipo de leyes aun no existen en muchos de los estados y condados del país, pero Gonzalez cuenta con la suerte de que en el condado de Montgomery las leyes la protegen. Sus abogados entablaron una demanda Federal y también una queja en la Oficina de Protección al Consumidor del condado y esperan poder cobrar no solo el salario que ella nunca recibió sino dar una lección de justicia.

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