Embajador brasileño para el clima: "la ayuda financiera es el gran problema"

La ayuda financiera que los países ricos deben aportar para permitir a las naciones en desarrollo luchar contra el calentamiento global es "el gran problema" de la negociación de Copenhague, explicó a la AFP el embajador brasileño para el clima, Sergio Serra.

La ayuda financiera que los países ricos deben aportar para permitir a las naciones en desarrollo luchar contra el calentamiento global es "el gran problema" de la negociación de Copenhague, explicó a la AFP el embajador brasileño para el clima, Sergio Serra."El principal escollo en esta negociación no son los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero", afirma el diplomático brasileño, "sino la financiación, concretamente porque los países desarrollados sólo hablan de fondos a corto plazo, hasta 2012".Se estima que los países en vías de desarrollo necesitarían anualmente unos 150.000 millones de dólares para adaptarse a los efectos del cambio climático y para contrubuir a combatirlo.El nuevo acuerdo mundial que se está negociando en Copenhague, y que debería entrar en vigor a principios de 2013 -tras la expiración de los compromisos del Protocolo de Kioto-, debe establecer el origen y la gestión de esos fondos.Sin embargo, lo único que se ha logrado hasta ahora es un consenso sobre la necesidad de una ayuda urgente, en los próximos tres años, que giraría en torno a los 10.000 millones de dólares anuales.En opinión de Serra, esta falta de compromiso económico por parte de los países ricos es consecuencia de la crisis financiera mundial."Pero al mismo tiempo, es curioso que se hayan gastado miles de millones de dólares para salvar a las instituciones financieras y que esta crisis climática, que tiene efecto mundial, no merezca la misma atención", lamenta.Gracias a sus buenas relaciones con los países en desarrollo y las naciones industrializadas, Brasil "quiere jugar la carta del diálogo" en la negociación de Copenhague, "ser un puente entre los grupos negociadores, aunque para ello es necesario que haya flexibilidad de las dos partes"."Brasil está intentando evitar" que la comunidad internacional abandone el Protocolo de Kioto, porque "es un documento que consideramos muy valioso y tirarlo así a la basura sería ir hacia atrás", explica.Único instrumento internacional existente para luchar contra el calentamiento global, Kioto impone obligaciones a las naciones industrializadas y protege a los países en vías de desarrollo, además de recoger importantes cuestiones técnicas como la regulación de los mercados de carbono o los mecanismos de desarrollo limpio.El gran defecto de Kioto es el de no incluir a Estados Unidos, que nunca lo ratificó, y que lo considera injusto porque no impone obligaciones a las grandes potencias en desarrollo, como China, India y Brasil."Esto está haciendo que varios países desarrollados quieran que el Protocolo de Kioto sea desechado, como Japón, Canadá y Rusia, y en cierta medida también la Unión Europea, porque les gustaría estar junto a Estados Unidos", explica Serra.En Copenhague "Brasil lo está intentado evitar", agrega, precisando sin embargo que "el espíritu de Brasil es constructivo y no tenemos interés ninguno en bloquear las negociaciones"."El riesgo, si perdemos el Protocolo de Kioto, es el de tener un régimen mucho más flojo, en el que cada país desarrollado haga lo que le plazca sin que se le pueda imponer el cumplimiento de sus objetivos ni compararlos con los otros", según el diplomático brasileño.Esto es precisamente, según Serra, lo que propone la ley sobre cambio climático actualmente en debate en el Congreso de Estados Unidos."Las metas propuestas por Estados Unidos no son comparables (con las de otros países desarrollados) porque no toman 1990 como año de referencia (sino 2005) y excluyen las emisiones debidas a la agricultura", señala.Serra está decidido sin embargo a mantener el optimismo hasta el final, "porque en este tipo de negociaciones, muchas cuestiones se resuelven en el último minuto y la presión de la opinión pública mundial puede funcionar con la presencia en Copenhague de los líderes mundiales".

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