EEUU: duro golpe para el mercado automotor

Las emblemáticas compañías automotrices atraviesan momentos difíciles y los distribuidores no quedan ajenos al golpe.

Woody Burriss nunca trabajó en otro lugar que no fuera esta concesionaria Dodge en Germantown. Entró unos diez años después de que Dick Shaub abriera esta empresa familiar en 1945.

“Conocí a todos sus hijos y nietos. Cuando terminé el secundario vine a Montrose y he estado aquí desde 1954. Comencé como ayudante mecánico. He hecho de todo lo que pueda hacérsele a un coche”, dice William Burriss.

Pero hoy los concesionarios de Dodge, una de las marcas del grupo Chrysler, tienen los días contados. El gigante automotor decidió cerrar cerca de 800 puntos de venta.

El dueño recibió la noticia por correo.

“Recibimos una carta que decía que teníamos hasta el 9 de junio, es decir menos de 30 días, para cerrar y liquidar el inventario”, dice Rick Shaub.

Chrysler está en plena debacle financiera. Y esta es una forma de reducir su producción y por lo tanto sus costos. Muchos concesionarios se sienten abandonados y no tienen idea de qué pasará con su parque automotor. Tienen prohibido venderlo.

“En total son unos dos millones y medio de dólares. Tenemos que reembolsar ese préstamo y francamente, no podemos. Estaríamos obligados a declararnos en quiebra”. añade Shaub.

Otro peso pesado de la industria automotriz, la General Motors, también decidió cerrar el 40 % de sus puntos de venta. Esto implica unos 2.000 revendedores de autos menos y la pérdida de decenas de miles de empleos.

Medidas drásticas difíciles de entender para el dueño de la concesionaria. Según él los costos no significan nada en comparación con las ganancias que generan.

Rick planea continuar vendiendo coches usados. Pero dice que la pérdida de su licencia equivale a la desaparición repentina de 125 años de duro trabajo de su familia.

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