Doble huelga en Chile enturbia la última parte del gobierno de Bachelet

Una huelga de maestros de colegios públicos que se extiende ya por dos semanas y una nueva paralización de empleados estatales, que incluye a los trabajadores de la salud, enturbian los últimos meses de gobierno de la socialista chilena Michelle Bachelet.

Una huelga de maestros de colegios públicos que se extiende ya por dos semanas y una nueva paralización de empleados estatales, que incluye a los trabajadores de la salud, enturbian los últimos meses de gobierno de la socialista chilena Michelle Bachelet.Los maestros, que iniciaron su movilización el 22 de octubre pasado, realizan su cuarta paralización en el año, en demanda del pago de lo que llaman una deuda histórica, generada durante la dictadura de Augusto Pinochet, cuando se cambió la dependencia de los colegios públicos desde el Estado central a los municipios.Según su argumento, mediante ese cambio dejaron de ser considerados públicos, con lo que perdieron los aumentos percibidos por éstos, con lo que se les generó una deuda de casi 9.000 millones de dólares que afecta a unos 80.000 maestros.A pesar de que, según el gobierno, cerca del 15% de los maestros retomó sus actividades, todavía unos 1,3 millones de estudiantes seguían sin poder volver a clases.Los más perjudicados son estudiantes del último año de secundaria, que deben rendir a inicios de diciembre una prueba de selección universitaria. Las continuas paralizaciones les han hecho perder casi un trimestre de estudio en relación a quienes asisten a colegios privados o semi privados.El gobierno ha instado a los maestros a retomar las clases, apelando al daño causado a los estudiantes de último grado, en su mayoría de estratos pobres.Las conversaciones de momento se encuentran en punto muerto. El gobierno no reconoce la deuda histórica, apoyado en una treintena de fallos judiciales, y argumenta que ha mejorado en casi 300% de las remuneraciones de los maestros desde 1990, cuando finalizó la dictadura de Pinochet.Los maestros, en un último intento, pidieron el domingo el pago de un bono de casi 1.500 dólares para deponer la huelga, mientras unos 60 profesores mantienen una huelga de hambre desde el viernes.En otro flanco, los empleados públicos iniciaron este lunes su tercer paro de actividades desde el pasado 22 de octubre, en demanda de un incremento salarial de 8%, tras rechazar la propuesta del Gobierno de un 2,5%.La nueva movilización, prevista para extenderse hasta el miércoles, incluye entre otros a trabajadores del registro civil, ministerios, aduanas y centros de salud públicos.Miles de usuarios habían sufrido las consecuencias, ante la imposibilidad de acceder a partidas de nacimiento, renovar células de identidad o celebrar matrimonios, entre otros trámites.En dichas oficinas o en los ministerios la tónica fue de despachos vacíos, con atención limitada a lo que los estatales llaman 'casos humanitarios' como certificados de defunción o gestiones de las personas de las tercera edad.Los servicios públicos de salud, que cubren a cerca del 80% de la población, atendían sólo emergencias, mientras que el grueso del personal se unió a los profesores este lunes en el centro de Santiago, en una ruidosa manifestación."La salud es un servicio de vital importancia para la ciudadanía; lamentamos hacer este llamado a paro pero nos vemos obligados ante las respuestas dadas por el ministro de Hacienda", dijo Claudio González, dirigente de los empleados de la salud.Las protestas se dan cuando Chile entra en la recta final para sus elecciones presidenciales en que los grandes protagonistas son el derechista Sebastián Piñera, el oficialista (centro-izquierda) Eduardo Frei y el independiente marco Enríquez-Ominami, para suceder a Bachelet, que en octubre tenía una popularidad por encima de 80%.

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