Disidentes chinos decepcionados con la visita de Obama

El presidente estadounidense, Barack Obama, decepcionó a muchos disidentes durante su visita a China, a pesar de que habló de derechos humanos, primero en Shanghai y luego en Pekín.

El presidente estadounidense, Barack Obama, decepcionó a muchos disidentes durante su visita a China, a pesar de que habló de derechos humanos, primero en Shanghai y luego en Pekín."En un comienzo tenía muchas esperanzas, a la vez en cuanto a los tema de derechos humanos, de Tíbet o de Xinjiang", explicó a la AFP Woeser, una escritora tibetana que vive en Pekín y una de las voces más críticas sobre la presencia china en Tíbet."Pero el presidente Obama no hizo más que rozar esas cuestiones, sin insistir. E incluso si las abordó, le faltó fuerza, por eso estoy decepcionada", agregó.Aunque Obama habló de "derechos universales" en Shanghai, durante un encuentro con estudiantes, y en una declaración a la prensa en Pekín junto al presidente Hu Jintao, para muchos la cuenta no cuadra."Numerosos chinos, en particular los jóvenes, desean una sociedad más abierta y más justa y ésto necesita el apoyo de los dirigentes extranjeros", estimó el artista contestatario Ai Weiwei.Para éste último, el presidente estadounidense debe ser consciente que la falta de respeto a la ley y a los derechos humanos, el no respeto por Pekín de la libertad de expresión constituyen una "amenaza" no sólo para la estabilidad del país sino también para la del mundo."Si no es consciente, su visita es un fracaso y no vi éxito en este terreno por el momento", explicó a la AFP a unas horas de la partida de Obama de China."Estoy de acuerdo con ciertos comentarios, según los cuales hizo un gran show al estilo de Hollywood. Si no hace otros esfuerzos, los chinos quedarán decepcionados de esos valores universales y también de Estados Unidos", prosiguió.Las autoridades chinas fueron fieles a la tradición y, para la visita del presidente estadounidense, del domingo al miércoles, la vigilancia de los disidentes y los peticionarios -esos provincianos que llegan a Pekín para denunciar las injusticias- fue reforzada. Incluso algunos fueron detenidos."Me encuentro asignada a residencia y no me interesé mucho en esta visita", explicó en un correo electrónico Zeng Jinyan, esposa del disidente encarcelado Hu Jia.Contactada por la AFP por teléfono poco antes, debió cortar la comunicación debido a la presencia de la policía.La escritora tibetana Woeser vio policías abajo de su inmueble en la capital.Ai Weiwei lamentó que Obama no haya reaccionado a estas acciones de acoso."Usted llega a China y muchas personas son detenidas debido a su visita, por lo que no puede evitar el tema. Usted no puede decir hablaré el año próximo o en dos años, durante este tiempo hay gente que es encarcelada", dijo.El abogado Li Fangping, que también vio limitada su libertad de circulación y debió utilizar un vehículo de la policía para desplazarse, se mostró menos crítico respecto a Obama."Por supuesto esperaba más, pero ésto está relacionado con la situación económica", subrayó en una conversación telefónica.Antes de su visita, algunos observadores u organizaciones habían manifestado el temor que Obama dejase de lado el tema de los derechos humanos en beneficio de los grandes temas como el calentamiento climático o la lucha contra la crisis económica."En Shanghai y en Pekín habló de valores universales, se puede ver como una manera de hacer avanzar las cosas", consideró sin embargo Li Fangping, conocido por defender casos sensibles.También algunos observadores hicieron notar que el régimen chino no había liberado a ningún disidente con motivo de esta visita, como lo había hecho en gesto de buena voluntad, con motivo de las primeras visitas de precedentes presidentes estadounidenses.

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