Detienen en suburbio de Boston a presunto terrorista

Un joven de Massachusetts fue inculpado de planear acciones para matar a civiles en un centro comercial y a miembros del gobierno.

Un joven de Massachusetts fue inculpado este miércoles de "respaldo al terrorismo" islámico planeando acciones para matar a civiles norteamericanos en un centro comercial y miembros del gobierno.

Tarek Mehanna, de 27 años y residente en Sudbury (Massachusetts, noreste), fue inculpado el miércoles por conspirar junto a otros para matar, secuestrar y causar daños a norteamericanos, incluyendo los soldados desplegados en Irak.

Mehanna, de doble nacionalidad norteamericana y egipcia, había sido detenido el año pasado por mentir a las autoridades en otra investigación antiterrorista vinculada a la red islamista Al Qaida.

El sospechoso, que se había declarado inocente, fue luego liberado bajo fianza, antes de volver a ser arrestado este miércoles por nuevos cargos.

Según el fiscal general interino Michael Loucks, Mehanna viajó a Medio Oriente en febrero de 2004 para recibir "entrenamiento militar en un campo terrorista para prepararse para la Jihad contra intereses de Estados Unidos".

Sin embargo, la fiscalía admitió que en realidad los sospechosos --Mehanna, Ahman Abousamra, que se encuentra en Siria, y un tercero no identificado que los traicionó y permitió los arrestos-- nunca recibieron tal entrenamiento.

Loucks explicó que los sospechosos "no lograron que un contacto en Yemén los aceptase en un campo de entrenamiento" en Pakistán porque no eran pakistaníes.

Los documentos presentados por la fiscalía este miércoles aseguran que el sospechoso y sus cómplices planeaban también ataques en 2003 contra por lo menos dos miembros del gobierno anterior del presidente George W. Bush.

También planearon en algún momento ataques con armas automáticas contra centros comerciales en Estados Unidos para matar a civiles norteamericanos, culpables según ellos de "pagar impuestos que respaldan al gobierno".

Según Loucks, se trataba de simples planes que nunca se acercaron a la etapa de la ejecución, ni a la adquisición real de armas automáticas, aunque sí de algunas de calibre menor.

El fiscal destacó sin embargo la vulnerabilidad de Estados Unidos frente a la amenaza de un ataque terrorista en su territorio. "No vivimos en un estado policíaco", dijo. "Por eso es que a todos nos gusta vivir donde vivimos".

"Tenemos lugares donde si alguien quiere cometer un acto terrorista probablemente lo logre. Hacemos lo mejor que podemos para evitarlo", agregó.

La conspiración, según la fiscalía comenzó en 2001 --año de los atentados de la red Al Qaida que causaron unos 3.000 muertos en Estados Unidos-- y se prolongó hasta 2008.

El caso recuerda el de Najibullah Zazi, un afgano de 24 años residente en Denver (Colorado), inculpado el mes pasado por haber recibido entrenamiento de Al Qaida en Pakistán y haber adquirido material para fabricar una bomba que presuntamente quería detonar en Nueva York.

"La amenaza que el FBI y las fuerzas especiales (antiterrorristas) están enfrentando ahora --explicó Loucks-- es un tipo de terrorismo criado en casa".

"Se vuelve muy difícil cuando uno tiene esta gente americanizada que vive en Estados Unidos, recuerden que Zazi fue al liceo en Nueva York", dijo. "Era una persona muy americanizada que de repente se radicalizó y se puso a la búsqueda de una causa de lucha para Al Qaida".

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