Depresión desencadena obesidad en las jóvenes

El tratamiento oportuno de la depresión pudiera reducir el estrés y controlar la obesidad.

Depresión desencadena obesidad en las jóvenes Depresión desencadena obesidad en las jóvenes

Depresión desencadena obesidad en las jóvenes

La depresión eleva los niveles de hormonas, lo mismo entre los muchachos que en las muchachas, pero además produce obesidad en las jóvenes tan sólo, según investigadores. El tratamiento oportuno de la depresión pudiera reducir el estrés y controlar la obesidad, todo un acontecimiento médico.

“Esta es la primera vez que la reacción al cortisol se ha identificado como un mediador entre estado de ánimo deprimido y obesidad en las jovencitas”, dijo Elizabeth J. Susman, la profesora Jean Phillips Shibley de salud biocomportamental en la Penn State. “No habíamos notado en los jóvenes esta relación, pero nos ilustra sobre los factores de riesgo biológicos similares para la obesidad y la depresión.”

El cortisol, es una hormona que regula diversas funciones metabólicas en el cuerpo y se libera como reacción ante el estrés. Los estudiosos conocen de tiempo atrás que la depresión y cortisol se relacionan con la obesidad, si bien desconocían el mecanismo biológico exacto.

Aunque no está claro  por qué altas reacciones de cortisol se traducen en obesidad sólo en las jóvenes, los investigadores consideran que se debe a las diferencias fisiológicas y de comportamiento, la liberación de estrógenos y la alimentación inducida por estrés, en la manera en que los 2 géneros se manejan ante la ansiedad.

“Las implicaciones serían comenzar a tratar a tiempo la depresión porque ya sabemos que la depresión, el cortisol y la obesidad se relacionan en la adultez”, dijo Susman.

Si se tratara a tiempo la depresión, observó ella, pudieran disminuirse los niveles de cortisol, y por ende la obesidad se reduciría.

“Sabemos que el estrés es un factor crítico en muchos problemas de salud física y mental”, dijo Susman. “Estamos considerando conjuntamente la biología del estrés, de las emociones y desórdenes para mejor entender tal problema de salud pública”.

Susman y sus colegas Lorah D. Dorn, profesor de pediatría, del Cincinnati Children’s Hospital Medical Center, y Samantha Dockray, especialista de postgrado, de la University College London, se sirvieron de un registro de conducta infantil con 111 muchachos y muchachas de los 8 a los 13 años para evaluar síntomas de depresión. Luego evaluaron el nivel de obesidad en la saliva de los menores antes y después de varias pruebas de estrés.

“Se puso a los niños a contar cuentos, a inventar cuentos y a hacer operaciones aritméticas”, dijo Susman, “Se les dijo a dichos niños que los resultados obtenidos se compararían con los de otros niños”.

Los análisis estadísticos de los datos sugieren que la depresión hace de aguijón en los niveles de cortisol, tras las pruebas de estrés en los niños y niñas, pero las altas reacciones de cortisol ante el estrés se asocian con la obesidda sólo en ellas. El equipo de investigadores publicó sus hallazgos en reciente ejemplar de Journal of Adolescent Health. 

“En dichos menores, principalmente el punto máximo de cortisol se vinculaba con la obesidad”, explicó Susman. “Era la inmediata respuesta ante el estrés”.

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