Defendamos la Amistad

Alguien afirmaba que la Amistad puede llegar a ser un sentimiento más grande que el de la familiaridad o parentesco, porque no se escoge la familia, pero sí se escogen libremente los amigos y las amigas.

Alguien afirmaba que la Amistad puede llegar a ser un sentimiento más grande que el de la familiaridad o parentesco, porque no se escoge la familia, pero sí se escogen libremente los amigos y las amigas.

La amistad entre dos seres humanos se caracteriza principalmente por la reciprocidad de sentimientos y el desinterés con que cada uno está presto a tender la mano al otro, aún en condiciones adversas, e incluso en circunstancias de riesgo.

El verdadero amigo o amiga:

* Es capaz de detener su paso, para no dejar abandonado al otro; sabe que los sabores del triunfo necesariamente son mejores cuando se alcanzan en equipo; los trofeos adquieren tonos más brillantes cuando no pertenecen a un solo ganador; y los recuerdos se tornan más agradables cuando en la memoria se guardan como “nuestros éxitos”.
* Aparece a las puertas del corazón cuando el alma rebosa de inquietudes, angustias y tristezas para ser bálsamo, paño de lágrimas, brindar una frase de optimismo, encender una luz al final del laberinto, para abrir una ventana que deje airear el espíritu y oxigenar las esperanzas.
* Se hace presente para compartir alegremente los momentos de dicha, júbilo y felicidad por las metas conquistas, los triunfos alcanzados, los deseos cumplidos, los ideales realizados. Porque entiende que la felicidad se acrecienta cuando es compartida, que hay dichas que no caben en un solo corazón, y que el alborozo se torna en fiesta si perteneces a dos.

La amistad se construye poco a poco, e igual que un fuerte, requiere bases sólidas y materiales a prueba de todos los percances. La amistad necesita cimentarse en las rocas de respeto, verdad y honestidad, y construirse con muros de lealtad, cordialidad, compañerismo, servicialidad, tolerancia e integridad.

La amistad se gana y se conquista; la amistad necesita nutrirse diariamente. Y en muchas ocasiones es indispensable protegerla con el mismo empeño con que un soldado defiende los colores de su bandera.

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