Cumbre sobre el hambre reúne a jefes de Estado

Más de 60 jefes de Estado y de Gobierno inaugurarán el lunes en Roma una cumbre de tres días sobre el hambre.

Más de 60 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos los presidentes de Brasil, Paraguay y Uruguay, y probablemente de Chile y Venezuela, inaugurarán el lunes en Roma una cumbre de tres días sobre una de las mayores tragedias que azotan al mundo: el hambre, un problema que se ha agudizado en los últimos dos años por la crisis económica.

La cumbre, convocada oficialmente "para dar un nuevo impulso a la lucha contra el hambre y la desnutrición" deberá establecer una nueva estrategia para frenar el aumento del número de personas que padecen hambre en el mundo, que pasó de 850 millones en el 2008 a 1.020 millones en el 2009.

La cumbre, que nació con dificultad, según fuentes diplomáticas, se desarrolla "en un clima de escepticismo" debido a la ausencia de los líderes de las mayores potencias industrializadas.

"Los países ricos lo que piden es que se rediseñe la forma como se está combatiendo el hambre en el mundo, ya que está aumentando el número de personas hambrientas", explicó a la AFP, Francisco Coy, delegado de Colombia ante la FAO.

Pese a la ausencia de los presidentes y primer ministros del G8, a excepción del italiano Silvio Berlusconi, mandatarios de varios países de América Latina confirmaron su asistencia, entre ellos el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva y el ex obispo católico paraguayo Fernando Lugo así como el uruguayo Tabaré Vázquez.

No se excluye tampoco la llegada del venezolano Hugo Chávez ni de la chilena Michelle Bachelet, mientras los controvertidos líderes de Libia, Muammar Kadhafi y de Zimbabue, Robert Mugabe, se encuentran ya en la capital italiana.

La cumbre será inaugurada por el papa Benedicto XVI, quien acude por primera vez a la sede central de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), siguiendo así los pasos de Juan Pablo II, quien visitó en tres ocasiones la organización internacional.

Al evento asistirán también el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon y el director general de la organización, Jacques Diouf, quienes cumplieron una huelga de hambre de carácter simbólico, más que concreto, para llamar la atención del mundo y sobre todo de sus dirigentes, sobre uno de los dramas que azotan al planeta.

Durante el primer día de la cumbre, los 193 países miembros de la FAO adoptarán una declaración, cuyo proyecto --consultable por internet--, ha sido tildado de "decepcionante" tanto por la conferencia episcopal italiana como por el alcalde de Roma, Gianni Alemanno.

"Nos comprometemos (...) para que deje inmediatamente de aumentar --y se reduzca considerablemente- el número de personas que sufren a causa del hambre, la malnutrición y la inseguridad alimentaria", sostiene el texto.

"Nos comprometemos a adoptar medidas encaminadas a erradicar de manera definitiva el hambre lo antes posible", agrega la declaración, sin fijar una fecha concreta ni otorgar fondos especiales ante la nueva ola de hambrunas.

"No hay nada nuevo con respecto a los compromisos adoptados hace cinco años, y en el 2008, cuando acordaron reducir a la mitad para el 2015 el número de personas desnutridas. Para los países de América Latina es distinto porque han adoptado con ellos mismos el compromiso de erradicar completamente el hambre del continente antes del 2025", explicó Coy.

"El combate contra el hambre se puede ganar", anunció la víspera Diouf, quien presentó una lista de los 31 países monitoreados por la FAO que están en buen camino para reducir el hambre, en la que figuran Brasil, Colombia, Ecuador, Nicaragua, México.

Diouf pide inversiones por 44.000 millones de dólares al año para los cerca de 2.000 millones de campesinos de los países pobres con el fin de reactivar el sector, considerado clave para alimentar a los más de 9.000 millones de seres humanos que contará el planeta en el 2050.

La organizaciones no gubernamentales, entre ellas ActionAid y Oxfam, han criticado la celebración de la cumbre por ser un "mero derroche de tiempo y dinero" así como el método y los recursos hasta ahora alcanzados para promover una salida justa de la crisis alimentaria.

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