Crónica de cineasta norteamericano abre a cubanos intimidad de Fidel Castro

La crónica del cineasta norteamericano Saul Landau sobre su visita a Fidel Castro, difundida el jueves en Cuba, mostró a los cubanos parte de la intimidad del líder que tres años después de su alejamiento del poder sigue siendo ignorada por buena parte de la población.

La crónica del cineasta norteamericano Saul Landau sobre su visita a Fidel Castro, difundida el jueves en Cuba, mostró a los cubanos parte de la intimidad del líder que tres años después de su alejamiento del poder sigue siendo ignorada por buena parte de la población.Castro "se veía cómodo y vigoroso a sus 83 años, incluso después de recuperarse de cirugía abdominal y peritonitis", dijo el cineasta, autor de dos documentales sobre Castro, que lo visitó a mediados de septiembre en su casa, en La Habana, en compañía de otros norteamericanos, cuya identidad no precisó.En esa fecha Landau visitó la isla en compañía de los actores Danny Glover y Harry Belafonte."Muchachos entre ocho y veintitantos años (nietos) aguardaban al pequeño grupo de norteamericanos", narra el realizador, "por un camino exuberante de flora tropical verde, una pequeña piscina y una modesta y bien atendida casa de cuatro habitaciones", en el oeste de la capital.Señala en su crónica publicada inicialmente en Estados Unidos y ahora reproducida en el sitio digital cubano Cubadebate, que "algunos adultos mayores, incluyendo a su hijo menor y a su esposa Dalia (Soto del Valle), también nos saludaron".Castro le confesó que todavía sufre las secuelas de una caída pública, el 20 de octubre de 2005, en la cual se ocasionó varias fracturas. "Todavía no puedo subir más el brazo como resultado del golpe en el hombro cuando caí", le dijo."Nos mostró ordenadas pilas de libros, revistas y periódicos, y luego reveló que por alguna razón su vista había mejorado" al punto que puede leer el diario sin lentes.Landau hizo una pausa en la charla para ir al baño, "en el camino vi el comedor, amueblado con gusto, pero sin señales de pompa o lujo. La casa se veía y sentía como un lugar cómodo para vivir y fácil de mantener", señala.Exalta la disciplina personal de Castro, "para lograr la transición desde el torrente de adrenalina de más de cincuenta años de liderazgo (...) a un cómodo retiro, leyendo, escribiendo artículos muy leídos y reuniéndose con los nietos", añade.

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