Continua el descalabro del Miami Heat

La presión se está sintiendo en el camerino de Miami que el martes por la noche perdió su quinto juego en fila tras caer 105-96 ante los Trail Blazers.

La campaña 2010-2011 estaba supuesta ser de ensueños para el Miami Heat, con la llegada de los superestrellas Lebron James y Chris Bosh a la Florida para unirse a Dwayne Wade, este año sería una gran fiesta para el Heat y sus fanáticos. Bueno, al menos así lo pronosticaron muchos de los expertos y los fans. 

Puede ser que al final de la campaña así lo sea pero hasta el momento este año ha sido todo menos una festividad.  La unica celebración que han experimentado fue la exagerada presentación que hicieron tras la contratación de James y Bosh en el American Airlines Arena.

Desde entonces, el llamado Rey James, D-Wade, Bosh y compañía han sido el blanco de equipos rivales, críticos y afición visitante. Y al parecer, la presión se está sintiendo en el camerino de Miami que el martes por la noche perdió su quinto juego en fila tras caer 105-96 a manos de los Portland Trail Blazers.

Dos días antes, luego de haber desperdiciado una buena oportunidad ante Chicago, el director técnico Erik Spoelstra dijo que varios jugadores lloraban en los vestuarios, algo que los ha convertido en el chiste de la NBA.

El Heat sigue quemándose en la tabla de posiciones de la Conferencia Este, donde han bajado no solo a cuatro juegos y medio atrás de Boston, sino que ahora se encuentran en el tercer lugar a dos y medio de los Bulls. Por si eso fuera poco, el jueves enfrentan a los campeones defensores Lakers de Los Angeles, un equipo que no conoce la derrota desde el partido de estrellas.

Gran parte de este descalabro en la últimas semanas han sido los minutos finales de los partidos, donde se ve la confusión de quien tendrá el balón cuando más cuenta, quien de sus tres máximas figuras será el que tome el tiro final ya sea para empatar o ganar el juego.  Recientemente ha sido James el encargado, pero este ha defraudado, a lo mejor es tiempo de entregarle la pelota a Wade o Bosh pero quién sabe si eso será suficiente para quitarle un poco la presión al presidente del equipo Pat Riley, a Spoelstra y a sus muchachos en el camerino.

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