¿Conflicto de Intereses ó Falta de Ética?

El viernes 12 de junio el Congreso completó la aprobación de una propuesta de ley que permitirá a la Administración de Alimentos y Fármacos regular la forma en que los productos de tabaco son publicitados y colocados en el mercado nacional. Pero en el Senado, 17 senadores votaron en contra de la propuesta de ley, y entre estos, algunos de los legisladores que más dinero han recibido de la industria tabacalera, que ha donado a través de los años millones de dólares a numerosos legisladores de ambas Cámaras para financiar pasadas campañas electorales.

La cadena de periódicos McClatchy dice en su página de Internet del día 13 de junio

http://www.mcclatchydc.com/homepage/story/69925.html ) que el líder de la minoría republicana, Mitch McConnell (Kentucky), ha recibido en los cerca de 25 años que tiene en el senado $419,025 de la industria tabacalera; que otro senador republicano, Richard Burr (Carolina del Norte) -quien lideró la oposición al proyecto de ley- recibió $359,100, incluyendo $196,850 de la tabacalera R.J. Reynolds; que el senador republicano Saxby Chambliss  (Georgia), presidente del comité de agricultura, aceptó $228,700; y que el senador republicano Jim Bunning (Kentucky) recibió $194,166.
Pero eso no es todo.


En lo que sería un verdadero acto perverso, la organización Democracy Now informa en su página Internet ( http://www.democracynow.org/2009/6/12/report_health_insurers_hold_billions_in ) que, según la reputada Revista de Medicina de Nueva Inglaterra (New England Journal of Medicine), compañías aseguradoras de Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido que venden seguros de vida y de salud… ¡tienen inversiones de por lo menos $4,400 millones en empresas con subsidiarias que producen cigarrillos, cigarros, y otros productos de tabaco!


¿Ya tuvieron suficiente?
Qué pena. Hay más.


El diario Washington Post del 13 de junio ( http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2009/06/12/AR2009061204075.html ) reporta que cerca de 30 legisladores involucrados directamente en la elaboración del proyecto de ley para la reforma de salud que promueve el gobierno del presidente Barack Obama poseen inversiones por un valor de entre $11 y $27 millones en empresas de salud.


¿Cómo?


Así es. Decenas de legisladores con intereses económicos personales en empresas de salud están entre los que supuestamente elaborarán una reforma de salud que impondría nuevas condiciones a la forma en que se brinde atención médica a todos los estadounidenses en el futuro.


Por ejemplo, según el Post, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry M. Reid (Nevada), posee inversiones en el sector de salud por $50,000; el senador republicano Judd Gregg (New Hampshire), entre $254,000 y $560,000; y la familia de la Representante demócrata Jane Harman (California), $3.2 millones en más de dos decenas de compañías de salud, al menos hasta el año pasado.


Las regulaciones internas del Congreso no prohíben a los legisladores poseer intereses  personales financieros en empresas del sector económico que supervisan y regulan; pero expertos en temas de ética profesional consultados por el diario se quejan de que una decisión de parte de los legisladores –particularmente cuando ésta puede resultar en grandes pérdidas o ganancias económicas o políticas para ellos- presenta la sospecha de un grave conflicto de interés. 


¿Sospecha nomás?

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