Comienza la carrera contrarreloj para salvar un acuerdo sobre el clima

Comenzó la cuenta atrás en Copenhague, donde unos 193 países disponían de menos de 48 horas para desatascar las negociaciones y alcanzar un acuerdo mundial contra el calentamiento global que este viernes deberían firmar 120 jefes de Estado.

Comenzó la cuenta atrás en Copenhague, donde unos 193 países disponían de menos de 48 horas para desatascar las negociaciones y alcanzar un acuerdo mundial contra el calentamiento global que este viernes deberían firmar 120 jefes de Estado."Las noticias que nos llegan (...) de Copenhague no son buenas", declaró este jueves en Berlín la canciller alemana, Angela Merkel, quien manifestó su esperanza de que la llegada de los dirigentes desbloqueara las negociaciones.Las negociaciones para limitar el alza de la temperatura media del planeta a 2ºC, estancadas desde hace varios días, debían reanudarse este jueves por la mañana. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que llegó este jueves por la mañana a la capital danesa, 24 horas antes que el presidente Barack Obama, tenía previstos una serie de encuentros bilaterales con los representantes de China, Brasil y Dinamarca, entre otros.El proceso avanza lentamente, advirtió el primer ministro australiano, Kevin Rudd. "Es lo propio de este tipo de negociaciones, o bien chocan contra un muro, o bien hay una ofensiva hasta el final", explicó.El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se negó a "considerar un fracaso", una hipótesis "catastrófica" según él. Se espera que pronuncie un discurso a finales de la tarde, antes de una conferencia de prensa conjunta con el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva.Cuando faltan menos de 48 horas para el final de la conferencia, el primer ministro indio Manmohan Singh recordó que no podrá aceptar un tratado contra el calentamiento global que impida sacar de la pobreza a millones de personas. "No se puede enfrentar el calentamiento climático haciendo perpetua la pobreza de los países emergentes", declaró. India anunció que estaba dispuesta a reducir la intensidad carbónica de su economía (emisiones por punto de PIB) entre un 20 y un 35% de aquí a 2020, respecto a 2005. "Estamos dispuestos a hacer más en caso de disposiciones creíbles en el plano financiero y tecnológico", aseguró.El primer ministro chino, Wen Jiabao, insistió en "la determinación" y "la sinceridad" de su país en la lucha contra el cambio climático. China, principal país contaminante, no está sometida a objetivos vinculantes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en el Protocolo de Kioto, pero se ha comprometido a reducir su intensidad carbónica (emisiones contaminantes por punto de Producto Interior Bruto) de entre el 40 y el 45% de aquí a 2020, respecto a 2005."No es la negociación soñada desde el punto de vista científico", resumió el climatólogo francés Jean Jousel, vicepresidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIEC). "Estamos lejos de lo necesario", añadió, respecto a los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de los países ricos para 2020, sensiblemente inferiores a la horquilla de menos del 25% al 40% recomendada por los científicos. "Los dos últimos días van a ser importantes, pero vemos que hay un cierto pesimismo", añadió.El desarrollo del día crucial del viernes empieza ya a esbozarse. El viernes por la mañana, un "número limitado de jefes de Estado representantes de todos los grupos y de todas las regiones del mundo" se reunirá con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, según el programa oficial. Luego, tendrá lugar la foto de familia a mediodía, para la que se ha reservado una hora entera. A partir de las 14H00 GMT, los dirigentes entrarán en sesión plenaria para la adopción de las conclusiones de Copenhague.La ONU ha impuesto restricciones muy estrictas al acceso al Bella Center, sede de la conferencia, debido a la afluencia provocada por la llegada de los jefes de Estado.En las oficinas de las delegaciones nacionales, algunos países han pedido a sus expertos que abandonen el lugar para dejar sitio a su delegación presidencial. Unos cuarenta miembros de las organizaciones ecologistas Greenpeace y WWF fueron desalojados del centro de conferencias, donde se habían propuesto pasar la noche.

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