Comienza en Londres fase pública de investigación sobre la guerra de Irak

La comisión de investigación sobre la polémica implicación de Gran Bretaña en la guerra de Irak comenzó el martes en Londres sus audiencias públicas que culminarán con el testimonio del ex primer ministro Tony Blair en 2010, prometiendo que "no rehuirá hacer críticas".

La comisión de investigación sobre la polémica implicación de Gran Bretaña en la guerra de Irak comenzó el martes en Londres sus audiencias públicas que culminarán con el testimonio del ex primer ministro Tony Blair en 2010, prometiendo que "no rehuirá hacer críticas"."Nadie está siendo juzgado aquí. No podemos determinar culpabilidad o inocencia. Sólo una corte puede hacerlo", declaró su presidente, John Chilcot, al inaugurar la primera sesión pública de su indagación sobre una de las páginas más controvertidas de la historia del Reino Unido."Pero me comprometo a que cuando lleguemos a nuestro informe final no rehuiremos hacer críticas, a instituciones, procesos o individuos, cuando éstas se justifiquen", agregó el ex alto funcionario del ministerio del Interior, que calificó su comisión de cinco miembros de "apolítica e independiente".La investigación, que abarca desde 2001 hasta julio de 2009, fecha en la que los militares británicos habían abandonado Irak, examinará las circunstancias que condujeron a la decisión británica de apoyar la invasión en marzo de 2003 y la posterior campaña bélica en ese país.Seis años y medio después del inicio de esta guerra que generó un gran rechazo entre los británicos, el público sólo llenó la mitad de los asientos que le estaban destinados y apenas un puñado de manifestantes protestaron en el exterior del palacio de Congresos del centro de la capital.Los primeros altos funcionarios que declararon este lunes coincidieron en que en 2001 Irak era considerado amenaza debido a una "clara impresión" de que trataba de hacerse con "armas de destrucción masiva".La posesión de este tipo de armas fue el principal argumento que utilizaron Estados Unidos y su aliado británico para invadir el país sin el aval de la ONU y derrocar a Saddam Hussein. Sin embargo, nunca se encontraron.Peter Ricketts, quien presidió el comité de los servicios de inteligencia en 2000/01 antes de entrar en el ministerio de Relaciones Exteriores, explicó también que desde 2001 algunos miembros de la administración de George W. Bush estudiaban un "cambio de régimen" en Irak.Otro responsable del ministerio, William Patey, agregó que la política británica era "mantenerse al margen" de esto.Hasta febrero de 2010 deben prestar testimonio ante la comisión militares, diplomáticos y otras autoridades, entre ellos el máximo responsable del servicio secreto de inteligencia MI6, John Scarlett, quien supervisó el informe sobre las armas de destrucción masiva.El testimonio más esperado, en un día no precisado de enero, será el de Tony Blair, aliado incondicional de George W. Bush y artífice del envío de 45.000 militares británicos a ese conflicto.Su polémica decisión le hizo batir récords de impopularidad y fue uno de los principales factores que lo forzó a dimitir en 2007. Más recientemente, también contribuyó a echar por tierra sus esperanzas de convertirse en el primer presidente permanente de la Unión Europea.La comisión inició formalmente sus trabajos en julio, pero los primeros procedimientos se llevaron a cabo a puerta cerrada. Durante este tiempo, el comité escuchó a los familiares de los 179 soldados muertos en Irak, muchos de los cuales esperan obtener respuestas en esta investigación."Sólo quiero la verdad", declaró este martes Rose Gentle, quien perdió a su hijo Gordon en 2004 y cofundó Familias de Militares contra la Guerra.Las conclusiones de la comisión deberían publicarse a partir de finales de 2010, pero para entonces los laboristas podrían haber abandonado el poder si como predicen los sondeos son derrotados por los conservadores en las elecciones previstas a más tardar en junio.

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