Colombia busca que consumidores de cocaína paguen destrucción de sus bosques

Colombia, el principal productor de cocaína en el mundo, reclamará en Copenhague a los países industrializados compensaciones económicas con el argumento de que cada gramo consumido allí destruye cuatro metros cuadrados de sus bosques, de los más ricos del planeta.

Colombia, el principal productor de cocaína en el mundo, reclamará en Copenhague a los países industrializados compensaciones económicas con el argumento de que cada gramo consumido allí destruye cuatro metros cuadrados de sus bosques, de los más ricos del planeta.El presidente Alvaro Uribe viajó este martes a la cumbre sobre clima de la ONU con la intención de decir a gobiernos de países ricos que tienen una "responsabilidad compartida" frente a la destrucción de su hábitat por parte de narcotraficantes que buscan satisfacer la demanda en sus naciones."La selva colombiana que se tala para sembrar cultivos ilícitos le pertenece al planeta. En nuestras selvas puede estar escondida la cura para el Alzheimer, la cura para el cáncer de piel, la cura para enfermedades del futuro", dijo a la AFP el vicepresidente colombiano, Francisco Santos."Por eso -agregó-, el gobierno colombiano está comprometido con la conservación de sus recursos naturales y pide el apoyo de parte de la comunidad internacional en la lucha contra la producción y consumo de drogas ilícitas que también es una lucha para proteger el medio ambiente".Antes de partir hacia Copenhague, Uribe -que hará su presentación en la cumbre en la tarde del jueves- grabó una alocución transmitida la noche del martes. En ella, instó a los países desarrollados a "hacer el mayor esfuerzo en materia de reducción de emisiones"."A fin de enfrentar el gran enemigo de la selva que es el narcotráfico en este Gobierno han sido vinculadas 90.000 familias que estaban en el narcotráfico. Asumen el compromiso de mantener unas áreas libres de droga; al mismo tiempo de supervisar la recuperación de la selva destruida", dijo."Colombia ha hecho un gran esfuerzo, pero le vamos a pedir al mundo que el esfuerzo de todos tiene que ser superior. Quien pide, tiene que aportar. Estamos dispuestos a hacer nuestro aporte. Este es un tema no ya de cuantía menor", concluyó.Según un estudio de la vicepresidencia colombiana, las 257 zonas ambientales protegidas en Colombia equivalen a los territorios de Bélgica, Holanda y Dinamarca juntos. "Allí viven más de 35.000 especies de plantas, el 19% de biodiversidad del mundo de aves, el 10% de peces y el 6% de reptiles", señaló.Para la ex ministra colombiana de Medio Ambiente Cecilia Rodríguez, la propuesta de corresponsabilidad que llevará Colombia a Copenhague se justifica en la medida en que cada año 200.000 hectáreas de bosque son destruidas para sembrar hoja de coca."Esos fondos permitirían desarrollar un modelo económico que brinde un mejor ingreso de oportunidad a campesinos, particulares y comunidades organizadas por proteger aquellos recursos naturales que son patrimonio de los colombianos y de todo el mundo", dijo.Sin embargo, ambientalistas como Rafael Vergara consideran que el gobierno, en lugar de "volver a pasar el sombrero en Copenhague", debería "mirar los estragos que sobre el suelo dejan sus propias Fuerzas Armadas al ejecutar sumisas la política estadounidense de aspersión de cultivos ilícitos".Colombia aplica desde hace siete años un programa de erradicación de cultivos ilícitos mediante la aspersión aérea con el herbicida glifosato, financiado con recursos estadounidenses bajo el denominado Plan Colombia, sin que hasta la fecha sean claros sus efectos sobre el medio ambiente.Según la Agencia de Naciones Unidas para el control de las drogas (UNDOC), en los últimos 20 años más de dos millones de hectáreas de bosques han sido deforestados por los cultivadores de coca.En tanto, Hildebrando Vélez, presidente de la ONG Amigos de la Tierra, critica los pocos avances para generar energías limpias de parte de Colombia, uno de los primeros 30 productores de petróleo en el mundo."Pese a esfuerzos incipientes por controlar la contaminación que deja la explotación del petróleo y el carbón, Colombia tiene mucho que aprender. La legislación está, pero sucumbe a los intereses de las multinacionales", dijo."Antes que pedir dinero, el gobierno de Colombia debe hacer una profunda revisión de su propia responsabilidad frente a la contaminación de sus recursos naturales", remató Vélez.

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