Coches sin piloto a la conquista de las carreteras de montaña

Sujetar el volante con las dos manos es una de las reglas elementales de la conducción deportiva en la montaña, acción de la que estudiantes de la Universidad de Stanford pretenden liberarse poniendo a punto un bólido sin piloto.

Sujetar el volante con las dos manos es una de las reglas elementales de la conducción deportiva en la montaña, acción de la que estudiantes de la Universidad de Stanford pretenden liberarse poniendo a punto un bólido sin piloto.Estos estudiantes de ingeniería mecánica están tratando de diseñar un vehículo robotizado destinado a atacar el año entrante la autopista Pike Peak Highway (Colorado, oeste) una de las rutas más escarpadas de las montañas Rocosas.Esta última innovación de Stanford, financiada en parte por Volkswagen, fue recompensada los últimos años en las carreras de vehículos sin piloto, debido especialmente a su velocidad.Según los estudiantes, el desafío planteado es mucho más que un ejercicio simple y técnico, es un modo de crear y de someter a un test sistemas de seguridad que podrían ser utilizados en la industria del automóvil. "Si podemos poner a punto un automóvil que pueda subir solo la Pikes Peak Highway, podríamos hacer un vehículo capaz de tomar el control si un conductor se duerme", explicó Kirstin Talvala, uno de los universitarios.El coche programado para esta experiencia es un Audio TTS, mientras que el nombre de 'Shelley' es en homenaje a la conductora de rally francesa, Michèle Mouton, primera mujer en ganar la carrera de Pikes Peak en 1985.'Shelley' no será el único coche robotizado en ser lanzado para subir la Pike Peak, una carretera de 20 kilómetros, con 156 curvas, que finalizá a 4.300 metros sobre el nivel del mar. Los intentos precedentes fueron efectuados a una velocidad media de 40 km/h, al tiempo que en ensayos en el desierto, el automóvil de Stanford alcanzó 208 km/h, lo que habla de una velociadad más próxima a la del rally.Aparte de dos antenas en forma de hongo sobre el techo, Shelley se parece a cualquier Audi TTS blanco. Su motor en serie funciona con un carburante ordinario, así como los frenos y su sistema de dirección, y dentro tiene asientos de cuero negro idéntico a otros modelos de la marca alemana. Pero el maletero está repleto de aparatos informáticos y alberga un sistema de navegación GPS de 100.000 dólares.El laboratorio donde se construyó el software de Shelley en Stanford fue dirigido por el profesor de ingeniería mecánica Chris Gerdes. Es una suerte de combinación entre la tradicional sala de estudio de una universidad y un box de la Fórmula 1, con sus ordenadores portátiles ubicados sobre pilas de neumáticos."A largo plazo, pienso que podemos llegar a pensar en coches que no tengan accidentes. ¿Podemos evitar todos los accidentes? Ese es el objeto de este trabajo", aseguró Gerdes.En el equipo, compuesto por cuatro estudiantes, Kirstin Talvala es el más orientado hacia la teoría. Krisada Kritayakirana, que viene de Tailanda, está enamorado de los automóviles y siempre ha soñado con ser un campeón de rally. Para llegar a Stanford para realizar su doctorado en sistemas de control de vehículos se dedicaba a vender autopartes de vehículos usados. "¿No resulta un desafío alucinante poder construir un coche de carreras sin piloto?", sostiene sonriendo.El profesor Gerdes precisó que 'Shelley' realizará su primer examen a alta velocidad en Pikes Peak con un piloto, de manera que el equipo pueda observar las reacciones humanas, antes de que se animen a lanzarlo sin piloto a la conquista de las curvas.

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