El modista francés Christian Lacroix no volverá a desfilar en las pasarelas

El modista francés Christian Lacroix no volverá a desfilar en las pasarelas parisienses, tras una decisión anunciada el martes por el tribunal de Comercio, que obliga al cierre del departamento de alta costura de esta emblemática casa de moda.

El modista francés Christian Lacroix no volverá a desfilar en las pasarelas parisienses, tras una decisión anunciada el martes por el tribunal de Comercio, que obliga al cierre del departamento de alta costura de esta emblemática casa de moda.La esperada decisión del tribunal parisiense conlleva el despido de un centenar de los empleados de la casa, que está bajo administración judicial desde junio pasado tras haberse declarado en suspensión de pagos, golpeada por la crisis financiera que afecta de manera significativa el sector del lujo.El tribunal de Comercio de París, a cargo de este caso, se limitó a evitar una liquidación total de la firma de alta costura, anunciando un plan de rescate de los propietarios de la casa Christian Lacroix, que fue adquirida en el 2005 por el grupo estadounidense Falic.Ese plan, que busca conservar algunos departamentos para evitar la liquidación total, permite mantener a sólo 11 de los asalariados, que deberán ocuparse de los contratos de los departamentos de accesorios y perfumes de la casa.La decisión del tribunal "significa una bofetada" para los empleados, declaró el martes una empleada de la casa, que tuvo en 2008 diez millones de euros de pérdidas, con una facturación de 30 millones de euros."Parece surrealista, no podemos creer que vamos a cesar de trabajar", declaró Monika Soszynska, asistente de accesorios de alta costura, que asistió a la audiencia.Fundada en 1987 por Christian Lacroix con financiamiento del grupo mundial de lujo LVMH, la casa fue dirigida sucesivamente por una decena de presidentes hasta 2005, cuando fue adquirida por el grupo estadounidense.El modista busca desde hace meses un comprador dispuesto a continuar su actividad, para no cerrar sus talleres y despedir sus asalariados. Pero su lucha ha sido en vano.La decisión del tribunal se produjo luego de que los posibles compradores, el jeque árabe Hassan bin Ali al Nuaimi y la firma francesa Bernard Krief Consulting, que tenían hasta la semana pasada para presentar propuestas, no presentaron las garantías financieras necesarias.Christian Lacroix, natural de Arles, sur de Francia, no estaba presente en la audiencia, y al ser contactado por la AFP, no quiso comentar la decisión judicial.Lacroix cedió la propiedad de su nombre en 1987, al ser creada su casa de moda. Para recuperarlo, tendría que volver a comprarlo.La casa, que fue puesta bajo administración judicial a principios de junio, es otra víctima de la crisis, señaló recientemente Christian Lacroix, un genial creador que puede imaginar un vestuario de teatro con el mismo talento que puede un día decorar un tren o diseñar la tapa de un diccionario."Los negocios no acudieron nunca a la cita", confesó el creador en una entrevista con la AFP en julio, durante la presentación de su última colección, en la que recordó sus comienzos a mediados de los años 80."Creo que esto se debe a que nunca estuvimos en ósmosis con nuestros accionistas. Yo considero que esta es más una casa de costura artesanal que una gran marca que debe inundar el planeta con productos de todo tipo y logotipos por todos lados", explicó Lacroix."Me equivoqué, siempre estuve contra la corriente", dijo el modista, lamentando que siempre se topó "con gente que quería ganar dinero muy rápidamente", en vez de estar verdaderamente interesados en la moda como arte.

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