Chávez lanza reestructuración del sistema financiero público venezolano

El gobierno venezolano impulsa una transformación y saneamiento del sistema financiero en la que el propio Estado gana peso gracias a la compra de varios bancos que realizaron operaciones irregulares, lo cual encendió la señal de alarma en todo el sector privado.

El gobierno venezolano impulsa una transformación y saneamiento del sistema financiero en la que el propio Estado gana peso gracias a la compra de varios bancos que realizaron operaciones irregulares, lo cual encendió la señal de alarma en todo el sector privado.En una semana, el Estado venezolano cerró siete bancos de pequeña importancia, de los cuales liquidó dos e integró otros cuatro en un nuevo banco público que se llamará Bicentenario."Eran pequeños bancos gobernados por grandes estafadores", resumió el presidente Hugo Chávez este lunes, consciente de que este asunto ha salpicado a personas cercanas a su gobierno.La semana pasada, el mandatario subrayó que no le temblará el pulso si debe nacionalizar la banca privada para lograr que cumpla su misión de servicio al pueblo."La banca tiene que existir para impulsar el desarrollo nacional y sobre todo el proyecto socialista", insistió, subrayando que casas de corretaje y empresas de seguros también están en la mira.El miedo a un colapso de los bancos privados en Venezuela provocó largas filas a las puertas de diversas instituciones y una inestabilidad en los mercados financieros."El discurso del presidente fue muy poco prudente", declaró a la AFP el economista Pedro Palma.Días después el mandatario subrayó "la solidez" de la banca privada y recurrió a instituciones como Banesco y Mercantil, de las más grandes del país, para que ayuden al Estado a pagar los depósitos de los ahorristas afectados por los cierres de los bancos.Para los expertos, lo ocurrido en el sistema bancario venezolano muestra la ineficacia de la supervisión de los bancos."Aquí hubo irregularidades cometidas con fondos públicos mientras la supervisión de bancos no actuaba como era necesario (...) Se subestimó el impacto y luego se reaccionó y se rescató a estos bancos. El gobierno mostró gran improvisación", declaró el economista José Guerra a la AFP.Para numerosos expertos, Chávez no desea nacionalizar la banca privada sino más bien sanear el sector, comenzando por estos bancos que albergaron a empresarios que están vinculados a su gobierno.Según el ex directivo del Banco Central, Domingo Maza, lo que se ve es "la punta del iceberg" de una crisis en la que el gobierno tendrá que decidir entre "corrupción y supervivencia".Para ello, es importante aplicar "una política constructiva, creativa, y dinámica y no aquella que simplemente se piensa en arremeter contra la propiedad privada", insistió, en declaraciones a Unión Radio.En una semana, la Fiscalía venezolana emitió 27 órdenes de aprehensión y 15 solicitudes de prohibición de salida del país contra directivos bancarios.La detención más sonada fue la del hermano del ministro de Ciencia y Tecnología, Jesse Chacón, colaborador de Chávez desde hace muchos años y quien se vio obligado a renunciar."No hay vaca sagrada", reafirmó el presidente, que instó a sus adeptos a "apretarse las correas morales" y ser "ejemplo de transparencia y honestidad".Para Palma, la pregunta es si lo ocurrido en el sistema financiero venezolano genera en los ciudadanos la suficiente confianza."El Estado afianza su posición en el sector bancario pero el asunto es: ¿se penalizó a todos los que había que penalizar? Yo dudo de que la gente lo crea. (...) Hay que preguntarse si los ciudadanos creen que las cosas están ya bajo control", recalcó.Además de sanear el sector, las decisiones del gobierno de Chávez muestran que sigue adelante el proyecto de un sistema financiero socialista, algo que quedó de manifiesto con la compra del Banco de Venezuela al grupo español Santander este año.En este momento, con los siete entes financieros cerrados y liquidados, el gobierno poseería un 26% del sector."El Estado se hace más grande aunque también más vulnerable porque el valor de los bancos tomados es igual a cero", recalcó Guerra, subrayando que el Estado está adquiriendo "activos improductivos"."Está comprando deuda", matizó.

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