Caso de corrupción en PP envenena fin de campaña electoral vasca y gallega

La investigación de un caso de corrupción en ayuntamientos españoles que afecta a cargos del conservador Partido Popular (PP) contamina el final de la campaña, que concluye este viernes, para las elecciones regionales en el País Vasco y Galicia, que se celebran el domingo.El País Vasco (norte) y Galicia (noroeste) eligen el 1 de marzo nuevo parlamento y gobierno regionales en un contexto de crisis económica que no parece afectar demasiado al Partido Socialista, en el poder en Madrid.Una razón es que el PP vive un mal momento, afectado por la "operación Gurtel", que investiga una red de tráfico de influencias entre empresarios vinculados a la formación y varios cargos o ex cargos locales de ese partido en Madrid y Valencia (este).En Galicia están en liza un PP mayoritario desde los años 80 y los socialistas, que actualmente gobiernan con los nacionalistas.En el País Vasco, donde la organización independentista armada vasca ETA atentó el martes contra un local socialista, los sondeos colocan en casi igualdad al PNV, partido nacionalista en el gobierno, y al Partido Socialista de Euskadi (PSE).El líder del PP, Mariano Rajoy, que participa en la campaña lidiando al mismo tiempo con el espinoso caso "Gurtel", acusó el jueves al juez Baltasar Garzón, que dirige las investigaciones, de "no ser imparcial" y de ser "socialista".El PP, que el jueves presentó una demanda contra el juez español por "prevaricación", pidió que Garzón remita el caso a otro tribunal porque no es de su competencia, ya que hay cargos políticos implicados.La investigación descubrió una red de tráfico de influencias que implica a empresarios cercanos al PP para lograr favores de autoridades locales.Garzón ha imputado a 37 personas, entre ellas un alcalde y un ex alcalde del PP, y también podrían estar implicados varios parlamentarios.Tres de los imputados están detenidos y recientemente dimitieron de sus cargos un alcalde y una concejal de una localidad madrileña y un consejero del gobierno de esa región.El principal implicado en el caso es Francisco Correa, dueño de una empresa que organizaba eventos para el PP y que fue testigo en la boda de la hija del ex presidente del gobierno español, el conservador José María Aznar (1996-2004).El PP también pide que Garzón se aparte del caso porque recientemente coincidió en una cacería con el ex ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, que tuvo que dimitir el lunes presionado por conservadores y también miembros de su partido.El ministro español del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, acusó el jueves al PP de querer "amedrentar" a Garzón para que abandone la investigación.A este caso hay que sumar otro de espionaje interno en el gobierno regional de Madrid, del PP.El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que el viernes cierra la campaña en un mitin en Galicia, consideró "inaceptable", el jueves en la radio Cadena Ser, la presión del PP a Garzón y dijo del partido opositor que "quien tiene crisis internas, nada tiene que aportar contra la crisis económica" que sufre actualmente España.

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