Carrera contrarreloj en Copenhague para evitar un fracaso de la cumbre

Los jefes de Estado entraron oficialmente en escena el jueves en la cumbre sobre el clima de Copenhague con una reunión nocturna en busca de un impulso político que permita evitar el fracaso de una negociación enzarzada en las divergencias.

Los jefes de Estado entraron oficialmente en escena el jueves en la cumbre sobre el clima de Copenhague con una reunión nocturna en busca de un impulso político que permita evitar el fracaso de una negociación enzarzada en las divergencias.Tras una cena con la reina Margarita de Dinamarca, los presidentes de una decena de países de todas las regiones del mundo tenían previsto reunirse entorno al francés Nicolas Sarkozy y al brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, para trabajar en una declaración política que dé pie a un acuerdo el viernes en el final de la cumbre."Brasil y Francia harán propuestas que tendrán en cuenta el trabajo ya realizado. No se trata de que nosotros remplacemos lo que se ha hecho, sino de que propongamos un texto con los principios políticos", explicó Sarkozy.Los líderes parecían responder al llamado del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. "Hay más de 130 dirigentes mundiales reunidos aquí. Si no pueden lograr un acuerdo, ¿quién podrá conseguirlo?", se preguntó. "Nos quedan sólo 24 horas", insistió.Paralizada durante varios días por cuestiones de procedimiento, la negociación debía acelerar el ritmo para recuperar el tiempo perdido, explicó la secretaria de Estado de Cambio Climático española, Teresa Ribera."Una vez ganado el espacio para negociar es importante que se imponga una voluntad de acuerdo que se expresa a través de decisiones", consideró."Los negociadores están reunidos en sus grupos de trabajo, la noche será larga. Tenemos el privilegio de tener a los líderes aquí en Copenhague, que ayudarán con el contenido político para encontrar un consenso en un número de cuestiones difíciles", dijo por su parte el jefe negociador brasileño, Luis Alberto Figueiredo.Gran parte del estancamiento fue fruto de divergencias entre China y Estados Unidos, cuyo presidente, Barack Obama, debe llegar este viernes.El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, dijo confiar en que Obama anuncie "algo más" cuando llegue a la cumbre.Obama "irá a Copenhague con la esperanza de continuar progresando y obteniendo un acuerdo sólido que funcione", añadió su vocero, que dijo confiar en que los "chinos se queden para contribuir a buscar una solución".En Copenhague, el vicecanciller chino, He Yafei, lanzó una advertencia: "Deberíamos reducir nuestras diferencias, de lo contrario nos enfrentamos a un fracaso"."Ni Estados Unidos ni China pueden fallar en esta cita histórica, ni Estados Unidos ni China pueden eludir su responsabilidad ante el mundo", los exhortó el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.También el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, lanzó una advertencia a sus homólogos: "Esta conferencia no es un juego en el que cada uno puede esconder sus cartas en la manga", afirmó."Si esperamos a que nuestros socios hagan sus apuestas, podemos descubrir que es demasiado tarde y todos seremos perdedores", declaró.Más pesimista, el presidente boliviano Evo Morales consideró que "aquí no va a haber acuerdo" dado que "tenemos profundas diferencias de presidente a presidente".El colombiano Alvaro Uribe recordó a los presentes que "el mundo, los habitantes de todos los países esperan que asumamos obligaciones serias, no que despachemos esta reunión con una nueva declaración retórica".Uno de los escollos de la negociación es la financiación para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse a los efectos del cambio climático.La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, anunció que Estados Unidos está dispuesto a contribuir a un fondo de 100.000 millones de dólares anuales de aquí a 2020, a condición de que se llegue a un acuerdo completo."Reconocemos que es una señal positiva, pero del mismo modo decimos que sigue siendo insuficiente", consideró Lumumba Stanislas Dia-ping, representante de Sudán, que preside el grupo de países en desarrollo G77.En este contexto, la ex ministra brasileña de Medio Ambiente, Marina Silva, una figura emblemática de la lucha por la protección de la selva amazónica, alertó que un fracaso sería "tan grave como la esclavitud o el Holocausto".

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