Calentamiento climático: al champaña sí le gustan los años calurosos

"Lo que mas tememos con el calentamiento climático, es el aumento de las grandes cosechas": éste es el chiste que circula más entre los profesionales de champaña, en vísperas de iniciarse la cumbre de Copenhague sobre el clima.

"Lo que mas tememos con el calentamiento climático, es el aumento de las grandes cosechas": éste es el chiste que circula más entre los profesionales de champaña, en vísperas de iniciarse la cumbre de Copenhague sobre el clima.Con una viña precoz, rendimientos superiores y un aumento constante desde hace 20 años de la calidad de los vinos, los viñateros de Champaña, al noreste de Francia, son unánimes en la apreciación de las consecuencias para sus viñedos de la evolución climática."En unos veinte años, se han ganado quince días de precocidad sobre el conjunto del ciclo vegetativo de la viña", con vendimias que comienzan en general a mediados de septiembre, constató Arnaud Descôtes, responsable del medio ambiente del Comité interprofesional de los vinos de Champaña (CIVC).Según él, esta precocidad es sin lugar a dudas benéfica para el rey de los vinos: la maduración se produce durante días más largos y más soleados, el rendimiento ha aumentado de 30 a 50% con racimos más pesados, el grado de alcohol es superior y el grado de acidez disminuye."Cuando se observa el perfil térmico de las grandes cosechas 1947, 1959, 1976 e incluso 1982, todas resultaron de años calurosos y de racimos sanos y fuertes en alcohol", explicó Descôtes, precisando que esos criterios esenciales para la elaboración de las grandes cosechas de champaña se multiplican desde los años 1980."Antes de 1980, se designaba como grandes cosechas las de dos o tres años por década, pero desde hace unos quince años, cada vendimia da para hacer cosas interesantes", confirmó Michel Oliveira, director adjunto de Duval-Leroy."Tenemos equilibrios de madurez que son mucho más interesantes, ésto permite limitar el dosaje (licor azucarado que se agrega al terminar la elaboración del champagne) y dejar que el vino se exprese verdaderamente", dijo.Sin embargo, Jean-Baptiste Geoffroy, un cosechador-productor de Cumières, estima que hay que moderar tanto entusiasmo. "Una viña que comienza antes es también una viña que corre el riesgo de sufrir los daños de las heladas primaverales", explicó.Al respecto, recordó el 2003, cuando el verano fue sumamene caluroso en Francia y la mitad de la cosecha se perdió debido a heladas en abril. "Un vendimia muy temprana dio en la gama de los pinots vinos pesados y sin frescura", recordó.Aún cuando los suelos calcáreos de la región de Champaña tienen una gran disponibilidad de agua y las laderas absorben naturalmente el agua que corre por ellas, los viñateros temen acontecimientos climáticos violentos, como las fuertes heladas y las granizadas: en 2007, más del 3% de los viñedos fue destruído por el granizo.También tenemos que enfrentarnos a nuevos insectos como el eudemis, un gusano acostumbrado a los países calurosos y que aparece cada vez más en nuestras viñas", se comentaba en el CIVC."A nivel de una generación, no podemos más que contentarnos de esta evolución del clima", destacó Arnaud Descôtes."Pero con la hipótesis más pesimista que evalúa entre 5 y 6 grados (celsius) la aumentación posible de la temperatura, la particularidad del champaña podría ser algo muy accesorio comparado a las condiciones de la vida humana", concluyó.

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