Bruno: Un desfile de obscenidades

Bruno, un treintón que dice tener 19 años, decide irse a Los Angeles buscando convertirse, según él, en la estrella austriaca “más importante del mundo desde Hitler”.

Tres años después de escandalizar, por un lado, y encantar, por el otro, con “Borat”,  el inglés Sacha Baron Cohen regresa con “Bruno”. La cinta sobre el “fashionista” austriaco había despertado tantas expectativas que en su fin de semana de estreno le fue incluso mejor que a “Borat”  y cerró con $30.4 milliones en taquilla (“Borat” obtuvo $26.5 millones en su primer fin de semana, pero en total recaudo $129 millones). Las predicciones para la recaudación total de “Bruno”, son mucho menos positivas puesto que las entradas descendieron en un 39 por ciento del viernes al sábado.  Seguramente se ¨corrió la voz¨ con la ayuda del internet sobre  lo inferior que “Bruno” es comparada con “Borat”.  A diferencia de la anterior, esta película carece de gracia y raya en la pornografía barata.

Ambas cintas son una especie de documental sobre un periodista extranjero viajando por el mundo y observando la realidad desde un punto de vista  distorsionado por su propia idiosincrasia. Borat, un Kazajstán prácticamente salvaje y lleno de prejuicios retrogradas; y Bruno, un crítico de modas  estridentemente homosexual.  Ambos personajes malinterpretan la cultura y la sociedad de otros países viéndolos desde la óptica de sus propios prejuicios. Pero, mientras el viaje de descubrimiento de Borat por Estados Unidos era—a pesar de su vulgaridad—divertido e irreverente, en este viaje, Baron Cohen perdió la brújula.   ¨Borat¨ estaba centrada en una sola línea argumental (un periodista de Kazakstan que venía a Estados Unidos con la esperanza de conocer a Pamela Anderson), pero después de intentar varias, ¨Bruno¨ no se decide por ninguna.  

Bruno es un “fashionista” que tiene un exitoso show sobre moda en Austria llamado "Funkyzeit mit Brüno " hasta que causa un grave destrozo durante un desfile de modas y  es despedido.  Bruno, un treintón que dice tener 19 años, decide irse a Los Angeles buscando convertirse, según él,  en la estrella austriaca “más importante del mundo desde Hitler”.  Para ello está dispuesto a ir a cualquier extremo, incluido el de reprimir su homosexualidad. 

En Los Angeles, Baron Cohen y el director Larry Charles logran engañar a  Paula Abdul y La Toya Jackson diciéndoles que las quieren entrevistar para su show. La Toya no aparece en la cinta porque los productores decidieron de último minuto recortarla por respeto ante la muerte de su hermano, Michael Jackson. Sabia decisión que hubieran extendido a las muchas otras personas que lograron ser engañadas y que deben en este momento estar llamando a sus abogados (entre ellos, el ex candidato presidencial libertario Ron Paul, a quien Bruno pretende seducir en momento y que aparece en cámara furioso e insultando a Bruno con un epíteto anti-gay).

Como no logra su objetivo de convertirse en una celebridad como protagonista de su propio show en Estados Unidos, Bruno decide irse a Medio Oriente a intentar lograrlo proponiendo un acuerdo de paz entre palestinos e israelíes. A continuación sigue un segmento bastante gracioso en que sienta a dos funcionarios israelíes y palestinos (reales o supuestos) y demuestra su ignorancia confundiendo al partido Hamas con el Humus  (plato tradicional de garbanzo). Tal vez si hubiera seguido por esa línea, la cinta hubiera tenido mejor resolución, pero Bruno/Baron Cohen deciden, desafortunadamente, que no es suficiente, y continúan su viaje/filme por África donde Bruno pretende obtener la celebridad al estilo Madonna/Jolie adoptando a un bebe negro y transportándolo en una caja de cartón a Estados Unidos. De vuelta aquí, Bruno consigue que lo inviten a un programa de controversia en Texas (real o supuesto) donde utiliza todos los extremos de lenguaje disponibles para insultar a los afroamericanos.

No conforme con eso, Bruno/Baron Cohen decide(n) cambiar el rumbo y buscar la celebridad convirtiéndose en heterosexual. Bruno/Baron Cohen recurren a toda clase de medidas extremas para lograr la heterosexualidad/risa fácil. Bruno viaja a Alabama, uno de los lugares más conservadores del país y: acude a un especialista en convertir a homosexuales; participa en una orgia sexual; e incluso decide enlistarse en el ejército.  Pero ya en este punto tanto Bruno como la película están perdidos. El filme se convierte en una serie de viñetas cada vez más vulgares y explícitamente pornográficas y menos chistosas.

Es innegable que la cinta tiene sus momentos y que algunas de las situaciones son realmente divertidas, pero en su totalidad es fallida, innecesariamente vulgar, obscena y tan vacua y frívola como su protagonista. Resulta imposible hablar del trabajo de Baron Cohen sin caer en el tema de moralidad, lo cual no es el trabajo de un crítico—o no debería serlo—pero los filmes de Baron Cohen son precisamente sobre moralidad, sobre la ética de engañar a terceros.  Como uno de los personajes que sale (una mujer dispuesta a que a su hija de 2 años sea puesta en peligro con tal de que la escojan para un rol), Baron Cohen da la impresión de que está dispuesto a ir a cualquier extremo con tal de arrancar una risa del espectador. 

La cinta no tiene el propósito de denunciar ni exhibir a nadie excepto al propio Baron Cohen. Su humor es de comedia de ¨pastelazo¨ y su trasfondo es banal. La sugerencia de que en sus insultos hay  el noble propósito de que exponer la homofobia es ilusoria.

Esperemos que  el ¨mal viaje¨ que resulta ¨Bruno¨ vuelva al buen rumbo a Baron Cohen, quien indudablemente es un original talento tanto como actor y como escritor aunque los personajes y las historias que ha creado no sean totalmente originales. Basta ver la cinta de 1993¨Caro Diario¨ del actor y director italiano Nanni Moretti, para entender la inspiración de ¨Borat¨.  ¨Bruno¨, por otra parte, le debe mucho a ¨Zoolander¨ (una cinta del 2001 de  Ben Stiller donde interpreta también a un ¨fashionista¨) y tal vez también a un personaje que inventa brevemente Jim Carrey  en “Ace Ventura: Pet Detective” de 1994 (un entrenador con acento alemán).  

¨Bruno¨ resultara decepcionante para los que (incluida la que esto escribe),  esperábamos mas de Sacha Baron Cohen. Esperemos que el talentoso inglés deje—como Bruno—de perseguir la fama a toda costa y vuelva por el buen camino a explorar nuevas formas de comedia como lo hizo en ¨Borat¨ y en sus programas de televisión.  

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