Brasil interviene ante suba del real e inversores vacilan

En un intento por contener un real a punto de romper una nueva barrera y cotizarse por debajo de 1,70 unidades por dólar, el gobierno brasileño comenzó a gravar el ingreso de capital extranjero, iniciativa que genera opiniones encontradas e incertidumbre entre los inversores.

En un intento por contener un real a punto de romper una nueva barrera y cotizarse por debajo de 1,70 unidades por dólar, el gobierno brasileño comenzó a gravar el ingreso de capital extranjero, iniciativa que genera opiniones encontradas e incertidumbre entre los inversores.El real, que registra un aumento de 31% en lo que va del año se aprecia especialmente por dos razones: por un diferencial de tasas que en Brasil es muy alto, y porque llegan cada vez más inversores extranjeros a un país que les resulta rentable, explicó a la AFP Fabio Kanczuk, profesor de economía de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad de Sao Paulo.Aunque con la desvalorización del dólar hay sectores que resultan estimulados, como el consumo interno, "hay sectores que sufren, como los sectores productivos", afirmó.Ante este escenario, el riesgo más grave de la pujante apreciación del real "a mediano plazo -dos años-, es que Brasil va a exportar menos y a importar más", lo que podría provocar un déficit de cuenta corriente de 3% del Producto Interno Bruto (PIB); "un país no aguanta un déficit tan grande", señaló.Por su parte Silvio Campos Neto, economista en jefe del Banco Schahin, coincidió en que la balanza comercial es la principal perjudicada dado que "se estimula el aumento de importaciones e inevitablemente existirá una disminución de las exportaciones, lo que llevará necesariamente a un déficit de la cuenta corriente".Las transacciones corrientes toman en cuenta el intercambio de bienes y servicios con el exterior e incluyen la balanza comercial, la cuenta de servicios y las remesas.Este contexto "refleja una pérdida de competitividad" de los bienes brasileños en el exterior, ya que actualmente se "privilegia una producción con menor valor agregado", estimó Campos Neto. Pero por otro lado, con un dólar desvalorizado "los consumidores tienen acceso a productos (importados) más baratos" como los artículos tecnológicos, agregó.En un intento por controlar la valorización de la divisa brasileña "el gobierno ya viene demostrando la intención de intervenir" en el mercado de cambio, afirmó Kanczuk.De hecho, el Banco Central comenzó a cobrar el martes el Impuesto a las Operaciones Financieras (IOF), una tasa de 2% que es aplicada al capital extranjero destinado a renta fija y bolsa y no a las inversiones productivas, y que pretende desestimular las operaciones especulativas, informó el ministro de Hacienda, Guido Mantega.Pero el mercado respondió a la medida con cierto recelo, y la bolsa de valores de Sao Paulo cayó en 2,88% y el real 2,95% el martes, primer día de vigencia del IOF."Estoy sorprendido, pensaba que el efecto no iba a ser tanto, (pero) las personas se asustaron" ante la incertidumbre de si el gobierno continuará interviniendo, estimó Kanczuk."Por más que yo siga pensando que el efecto del impuesto será pequeño, hay una cuestión de miedo sobre lo que vendrá después. Se está dando un cambio en las reglas de juego. ¿Y si la medida no surte efecto y Mantega toma otras iniciativas?", se preguntó.No obstante, para Kanczuk la medida es una buena forma de que entre dinero extranjero y permanezca en el país, dado que la estrategia del gobierno de comprar "recursos funciona muy poco, y sirve sólo en el corto plazo para acumular reservas" internacionales.El BC ha acentuado desde el 8 de mayo la compra de dólares, aumentando en forma expresiva su nivel de reservas que al lunes se elevaban a 232.778 millones de dólares.Para Campos Neto, la eficacia de implementar un impuesto a las operaciones financieras "es dudosa"."No creo que tenga grandes impactos porque gran parte de esos dólares son para inversión directa y para colocación en bolsa", sostuvo.En la bolsa, los rendimientos pueden superar el valor del impuesto con mayor facilidad.De todos modos, la tendencia de desvalorización del dólar no responde a una situación económica exclusivamente de Brasil, "sino que es una tendencia mundial", apuntó. En este marco, para el economista el real debería cerrar el año en el actual nivel de 1,70 unidades por dólar.Kanczuk en cambio, espera un real a 1,60 a fines de 2009, y que fluctúe en torno a 1,50 unidades por billete verde el próximo año.

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