Brasil lleva a la Cumbre de la FAO sus logros en la lucha contra el hambre

La lucha contra el hambre en Brasil, eje de las políticas sociales del país desde la llegada al poder del izquierdista Luiz Inacio lula da Silva en 2003, recibió elogios de la FAO y es un ejemplo adoptado en África y América Latina, aunque la organización internacional sostiene que los desafíos todavía son gigantes.

La lucha contra el hambre en Brasil, eje de las políticas sociales del país desde la llegada al poder del izquierdista Luiz Inacio lula da Silva en 2003, recibió elogios de la FAO y es un ejemplo adoptado en África y América Latina, aunque la organización internacional sostiene que los desafíos todavía son gigantes.El presidente Lula defenderá el lunes un mayor empeño del mundo contra el hambre y pondrá como ejemplo los programas aplicados en su país, en la cumbre sobre Seguridad Alimentaria convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Roma ante la tragedia de las mil millones de personas que pasan hambre en el mundo.En 2003 Brasil aglutinó bajo el logotipo 'Hambre Cero' decenas de programas que van desde la construcción de cisternas en áreas de sequía, a crédito rural y distribución de alimentos.Los más importantes, adoptados luego en numerosos países de África y Latinoamérica, son el Bolsa Familia, complemento de renta de 55 dólares mensuales para las familias más pobres y condicionado a que los hijos no dejen el colegio, y meriendas para 37 millones de niños en las escuelas.Reciben el Bolsa Familia 12,4 millones de familias, que equivalen a más de un cuarto de los 190 millones de brasileños. En 2003, eran 3,5 millones.En seis años, la desnutrición cayó un 73% y la mortalidad infantil 45%, según datos de la FAO y del relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter.La FAO acaba de colocar a Brasil en una lista de 16 países que redujeron el número de personas que padecen hambre y la ONG Action Aid la consideró la nación en desarrollo que más avanzó en el combate al hambre."Esperamos que cuando acabe la cumbre de la FAO y presidentes y primeros ministros vuelvan a casa, lancen su propio Hambre Cero y ayuden a otros países a hacer lo mismo. Lula puede mostrar a otros Gobiernos que, con compromiso político, es posible obtener rápidos progresos combinando programas sociales y apoyo a la pequeña agricultura", declaró a AFP Andrew Macmillan, ex director de la División de Operaciones del Campo de la FAO."De 2003 a 2008 la proporción de pobres en Brasil cayó de 28 a 16%. Significa que 19,3 millones de personas cruzaron el umbral de la miseria", explica a AFP Marcelo Neri, jefe del Centro de Políticas Sociales de la Fundación Getuio Vargas.Para el especialista, fueron claves "cuatro mandatos consecutivos de presidentes con una buena política económica y social: en los 90' se universalizó el acceso a la educación y se estabilizó la economía, en los últimos seis años hubo crecimiento económico y del salario mínimo, se crearon 8,5 millones de empleos formales, y hubo una gran expansión de programas sociales".Pero los desafíos son enormes en este país donde 29 millones de personas son pobres, apunta a AFP Roberto Nascimento, especialista en estudios sociales de la Universidad Federal de Minas Gerais, quien revela que persisten grandes problemas estructurales como la falta de formación de calidad y de generación de empleo en las áreas más paupérrimas."Es imposible suprimir en siete años las secuelas de siglos, pero es importante que ha habido un avance extraordinario", expresa a AFP la ministra encargada de Desarrollo Social Combate al Hambre, Arlete Sampaio.En Brasil, una familia rica gasta en tres días lo que una pobre en un año, y serían necesarios veinte años para alcanzar un nivel que podría ser considerado justo, reveló recientemente el Instituto de Investigación Económica.Un gigante de la producción de alimentos y todavía uno de los pocos países del mundo con grandes extensiones de tierra aptas para el cultivo, irónicamente Brasil sigue siendo una de las más desiguales naciones del planeta y con mayor concentración de la propiedad que no para de aumentar, denunció en reciente visita al país el relator de la ONU para el derecho a la Alimentación, quien llamó a conciliar la agricultura familiar con el agronegocio.

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