Barco hospital trata de llenar brecha en cuidado de salud en la Amazonia

Para los residentes de la isla de Mojacuba, personas muy pobres que duermen en sencillos soportes de madera o hamacas a la intemperie bajo la cubierta vegetal de la Amazonia, la visita anual del barco hospital es una ocasión similar a la Navidad.

Para los residentes de la isla de Mojacuba, personas muy pobres que duermen en sencillos soportes de madera o hamacas a la intemperie bajo la cubierta vegetal de la Amazonia, la visita anual del barco hospital es una ocasión similar a la Navidad.El recibimiento al barco de dos plantas y su equipo de voluntarios médicos es reservado solo a ocasiones especiales.Una vez a bordo, se hace patente su ansiedad por ser tratados por una acumulación de enfermedades contraídas en un lugar del mundo prácticamente aislado de la civilización.Esa es la misión del 'Luz de la Amazonia', un hospital flotante que funciona como programa caritativo desde 1962, con el objetivo de mejorar la salud física de los habitantes de las riberas de ríos en regiones remotas de Brasil.Los problemas que encuentran los voluntarios en esta comunidad de 250 personas, a cuatro horas al norte de Belén, dan cuenta de la dureza de la vida en la jungla."Los parásitos intestinales son muy comunes, debido al agua sin tratar que usualmente utilizan. Incluso si tratan el agua, los niños van a nadar en el río y tragan agua de él", explicó una integrante del equipo, la médica Maria-Auxiliadora Martins.La doctora está tratando a un niña con una infección en el oído y parásitos intestinales. También tiene el problema más común que observa el equipo: la dentadura arruinada.El equipo de cirugía dental trabaja por tantas horas en estas misiones que las dos estudiantes de enfermería dental que colaboran se quejan de dolor en los hombros al terminar la jornada.En el barco, los especialistas intentan explicar cómo funciona la higiene dental, sientan a los niños durante varios minutos con pasta fluorada en sus dientes para fortalecerlos, y les enseñan a usar pasta dental.Pero para los veteranos de la comunidad, como Pedro Silva, de 67 años, es demasiado tarde."Tengo una orden de consulta para revisar el último diente que tengo en mi boca", explica.También hay otros problemas serios. Un hombre de mediana edad presenta coagulación de sangre en su frente tras caerse en el baño, y cree que se rompió el hombro.Las enfermedades sexualmente transmisibles son comunes, al igual que los embarazos de adolescentes.En un viaje a otro poblado, los médicos del hospital flotante descubrieron que una niña tenía leucemia.Mientras los trabajos sanitarios avanzan, parte del equipo entrega ejemplares simplificados de la Biblia, para ser coloreados por los niños o armados como rompecabezas.Son regalos de la organización dueña del barco: la Sociedad Bíblica Brasileña.Las humildes comunidades aisladas que viven de cara a los ríos agradecen la ayuda médica que no tendrían de otra forma, y también las biblias.Acyr Degerone Junior, a cargo del programa del barco hospital, dice que la idea es "dar tratamiento a personas que no tienen acceso a médicos, que no pueden ir a una ciudad, que no tienen esa opción".No quiere comentar mucho sobre si el hecho de que el barco llene una necesidad significa que las autoridades públicas no están haciendo lo suficiente para ayudar a estas comunidades pobres."El programa está más preocupado en dar una opción a estas personas, que en pensar en si vemos una ausencia de servicios públicos en estas áreas", sostuvo.Luego de una parada de dos días en la isla de Mocajuba, el barco hospital pone proa hacia Belém para reabastecerse y cambiar su equipo de voluntarios.Será un breve regreso a la civilización antes de volver a la jungla aguas abajo, en otro de los viajes que hace cada tres semanas.

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