La Banca y los "Indeseables"

En la preocupación que nos produce la crisis económica que casi se tumba al sector bancario del país y que originó recesión, desempleo y una limitada capacidad de crédito en general y financiamiento hipotecario en particular, hemos perdido de vista la situación en la que han quedado aquellos que ni siquiera tienen acceso a la banca, para empezar.

Si conseguir un préstamo nuevo o refinanciar uno viejo es más complicado ahora que antes de la crisis para quienes tienen un crédito establecido, ¿se imagina lo que es vivir solo con dinero en efectivo en la mano, sin una tarjeta de crédito o una cuenta bancaria para depositar o cobrar un cheque?

Un nuevo reporte de la Corporación Federal de Seguros y Banca, o FDIC por sus siglas en inglés, afirma que 60 millones de personas en Estados Unidos carecen de acceso adecuado a la banca y conducen su actividad económica diaria al margen de ella. Para estas personas, eso significa vivir presas de las arbitrarias exigencias de los no-regulados prestamistas privados, o de los poco-regulados negocios que adelantan dinero en efectivo a cuenta del salario que un trabajador recibe el día de pago (compañías de tipo “payday-loan”),  o de otros establecimientos no bancarios que cobran intereses y cargos (fees) altísimos hasta por transacciones básicas como cobrar un cheque en efectivo. Algunos caen en manos de prestamistas que cobran una tasa de interés semanal tan alta que nunca logran zafarse del préstamo principal, hundiéndose aún más en la pobreza.

De estos 60 millones, 17 millones no tienen acceso bancario en absoluto y 43 millones tienen acceso extremadamente limitado. El FDIC le considera una persona sin acceso a la banca en absoluto si ni siquiera posee una cuenta de ahorros o de cheques en alguna institución bancaria. Y es considerado una persona de acceso extremadamente limitado si tiene una cuenta de ahorros o de cheques pero compra “money orders” no bancarios, usa servicios de cobro de cheques, se presta dinero por adelantado del tipo “payday-loan” o visita una casa de empeño al menos una vez al año.

¿Y quiénes son estas personas? Generalmente, gente con limitados ingresos o un bajo valor crediticio. En el 71% de los casos, son hogares con un ingreso total de $30,000 anuales o menos. En el 19.3% de los casos se trata de Hispanos, presuntamente, inmigrantes sin la documentación necesaria para establecer una cuenta o una línea de crédito en un banco.

Los bancos han ignorado a este segmento de la población porque, según ellos, es gente de la que no puede obtener ganancias a pesar de tratarse de millones de personas. Qué increíble. Eso no es lo que dirían quienes sí hacen negocio con ellos.

En todo caso, uno esperaría que la banca –y también el gobierno federal- facilitaran su incorporación al sistema bancario para protegerlos del abuso del que son víctimas por la falta de mejores regulaciones, en vez de buscar excusas y mirar hacia el otro lado para no enfrentar lo que ellos saben que está ocurriendo.

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