Avatar vs. The Hurt Locker: El buen salvaje contra el buen soldado

En la entrega de los Óscares estará en juego mucho más que la calidad de dos películas y de sus directores. Lo que veremos en la ceremonia —en la medida en que el cine realmente refleja el inconsciente colectivo de una sociedad—serán dos visiones opuestas sobre la guerra y sobre el papel de Estados Unidos como invasor o salvador de países y civilizaciones extrañas.

                                       Avatar vs. The Hurt Locker:                              El Buen Salvaje Contra el Buen Soldado      Aunque son 10 las cintas nominadas este año, la verdadera contienda se reduce finalmente a Avatar de James Cameron y The Hurt Locker de Kathryn  Bigelow (9 nominaciones cada una), con el drama añadido de que sus directores fueron alguna vez marido y mujer. 

       Lo que veremos en la ceremonia será evidentemente la competencia entre dos portentos de la cinematografía mundial que  además alguna vez se prometieron amor eterno, pero aún más importante lo que veremos—en la medida en que el cine realmente refleja el inconsciente colectivo de una sociedad—serán dos visiones opuestas sobre la guerra y sobre el papel de Estados Unidos como invasor o salvador de países y civilizaciones extrañas. El impacto que estas películas ha tenido en la discusión pública, puede ser constatado en un artículo del influyente columnista David Brooks en el diario The New York Times. En su nota titulada “El Complejo de Mesías”, Brooks acusa a Cameron de exaltar la supremacía del hombre blanco de un país industrializado con tecnología de punta sobre sociedades primitivas. Su opinión resume en buena medida la recepción que le han dado en Estados Unidos los periodistas “serios” (no los cinematográficos) al supuesto mensaje oculto de Avatar.

http://www.nytimes.com/2010/01/08/opinion/08brooks.html?scp=2&sq=david+brooks+%2B+avatar&st=nyt

             Estas críticas resultan sorprendentes si tomamos en cuenta que el “héroe” de Avatar, no es el clásico hombre  alto, fuerte, rubio de ojos azules de muchas otra películas, sino un minusválido veterano de guerra. Esa es la gran diferencia entre Avatar y otras de las cintas que cita Brooks (Pocahontas, en particular). Ostensiblemente el mensaje de Avatar es precisamente el contrario: son los nativos de Pandora quienes tienen que enseñarle a los brutos colonizadores como respetar el medio ambiente y vivir en armonía con la naturaleza. Si algo se le podría criticar a Cameron, en todo caso, es una cierta condescendencia al perpetuar el mito del “buen salvaje”.

           En contraste, The Hurt Locker, la cinta que ha sido casi universalmente aclamada por los críticos estadounidenses, presenta a tres personajes que en una guerra real, en un país real, en un tiempo real (aunque ubicada en 2004), son fuertes, valientes y profesionales.  Si este es el gran filme que (como se ha dicho aquí) por fin le hace justicia al tema de Irak, habría que preguntarse qué clase de justicia. La justicia que conlleva una visión más heroica de Estados Unidos o la justicia de presentar un punto de vista especifico sobre un conflicto específico.

              La guerra de Irak ha sido el foco de varios filmes de variada calidad artística, pero uniforme rechazo entre el público. Las más destacables serían tal vez, “Redacted” de  Brian de Palma  y  “In the Valley of Elah,”  de Paul Haggis, ambas del  2007. En estos filmes el punto de vista es inconfundible. The Hurt Locker, por el contrario se precia de no tener un punto de vista.  Tanto Bigelow como Mark Boal, el productor y guionista de The Hurt Locker, han declarado que su filme es apolítico. Pero evitar un debate, o establecer una posición específica sobre un tema tan controversial como la guerra en Irak, es una postura política en sí misma.   En todo caso, no asumir el mensaje que inevitablemente se transmitirá con el filme, es irresponsable.

         El punto de vista que se privilegia es muy específico y tiene características muy bien definidas y ahí es donde está el mensaje. El filme se centra en un equipo de soldados estadounidenses expertos en desactivar bombas que están en Irak para proteger de sus estallidos a la población civil.  Bombas que además fueron puestas por los mismos iraquíes. Estos valientes soldados estadounidenses están arriesgando sus vidas para salvar las de otros. Otros que solo aparecen en el filme como figuras amenazantes, fantasmagóricas, al acecho. Las tomas que presentan el punto de vista de los iraquíes siempre son desde arriba, lo cual implica una posición de poder y de desventaja para los soldados que siempre se muestran expuestos en la línea de fuego donde en cualquier momento pueden ser atacados. Ignorar el contexto, presentar sólo una visión parcial de lo que está ocurriendo, es distorsionar, y por lo mismo—se acepte o no—es tener una postura política.  También se peca por omisión. 

            Los extraterrestres azules de Avatar tienen más humanidad que los iraquíes de  The Hurt Locker.  Si en lugar de Irak, Bigelow hubiera escogido Pandora como escenario, su cinta podría ser juzgada sólo por lo que es, una magnifica cinta de acción con muchos elementos de fantasía. Sin embargo, Bigelow y sus productores se han empeñado en presentarla como casi un documental que retrata la realidad como la viven los soldados estadounidenses en Irak.              Por si quedara la menor duda de que las cosas no son tan emocionantes como las presenta The Hurt Locker, verdaderos veteranos de Irak se  han encargado de desmentir el supuesto realismo de la cinta. En especial, la posibilidad de que el protagonista (un magnifico Jeremy Renner) pudiera realizar con ese equipo y en esas condiciones las espectaculares hazañas que logra en el filme.  http://lens.blogs.nytimes.com/2010/03/01/essay-15/?scp=4&sq=hurt%20locker&st=cse

           Por otra parte, Avatar es sólo ciencia ficción, pero su héroe se parece más a la realidad que Estados Unidos está viviendo ahora con los miles de veteranos de guerra que regresan desilusionados, mutilados, despojados de su dignidad y facultades que los super machos de The Hurt Locker. Es por esto que tal vez no debería sorprendernos que Estados Unidos haya abrazado por diferentes razones a estas dos películas. Finalmente ambas presentan opciones preferibles de “realidad”: una heroica en The Hurt Locker y una fantasía ecológica en Avatar. Después de todo, el personaje real de Avatar prefiere quedarse con su piel azul en Pandora que regresar a este mundo. Y ¿quién lo culparía?

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