Aumenta la presión sobre Toyota

Se jactó de ahorrar 100 millones de dólares al limitar devoluciones por defectos.

Nuevas revelaciones según las cuales Toyota se jactó de ahorrar 100 millones de dólares evitando la retirada del mercado de sus vehículos por problemas de seguridad aumentaron la presión sobre el gigante automotor nipón de cara a la audiencia del miércoles próximo en el Congreso norteamericano.

El primer constructor automotor mundial retiró del mercado unos nueve millones de vehículos debido a fallas en el acelerador y frenos de varios modelos, y analiza un eventual retiro de su popular Corolla por problemas con la dirección.

Las fallas de los vehículos están en el ojo de la tormenta tras querellas judiciales por la muerte de 30 personas en Estados Unidos, que podrían estar relacionadas con los defectos reconocidos.

El presidente de Toyota, Akio Toyoda, aceptó finalmente la semana pasada testimoniar el miércoles 24 de febrero ante una comisión del Congreso de Estados Unidos que analizará el caso.

Akio Toyoda, que en un principio había dicho que no iría a esta reunión, cambió de opinión tras ser formalmente invitado a comparecer por el presidente de la comisión de Vigilancia y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes norteamericana, Edolphus Towns.

Pero en vísperas de esa audiencia, las malas noticias se siguen acumulando para Toyota.

Según un documento interno de Toyota al que tuvo acceso la AFP, el grupo nipón se jactó de haber minimizado el impacto financiero de anteriores retiradas de vehículos gracias a la influencia de su oficina de Washington que le ha permitido defenderse ante el gobierno norteamericano.

En una presentación realizada en julio de 2009 por el presidente del constructor nipón en Estados Unidos, Yoshi Inaba, se enumeran las "ganancias para Toyota y el sector" obtenidas por la oficina de Washington mediante "garantía de reglamentaciones sobre la seguridad favorables para Toyota".

En una página titulada "cuestiones importantes de seguridad", el documento menciona "aceleraciones súbitas en modelo Lexus ES/Camry, Tacoma, Lexus LS, etc.", lo que muestra que el grupo ya estaba al tanto de estos problemas en julio pasado.

Inaba indica en esos documentos que la oficina de Washington evitó "una investigación sobre el modelo Tacoma Rust" y negoció "una retirada de equipo del Camry/ES, economizando más de 100 millones de dólares".

Al respecto, Darrel Issa, el más alto representante republicano en la Comisión de la Cámara de Representantes para la Vigilancia y Reforma del gobierno dijo en un comunicado que "existen unas interrogaciones significativas sobre las interacciones entre Toyota y los reguladores gubernamentales".

Toyota reaccionó a la revelación de estos documentos insistiendo en que su "primera prioridad es la seguridad" de los clientes.

"Pensar lo contrario sobre la base de un documento interno es erróneo", indicó.

La comisión del Congreso norteamericano también citó a comparecer al ex abogado de Toyota, Dimitrios Biller, quien acusó públicamente al grupo de haber ocultado y destruido pruebas de los defectos hallados en sus vehículos.

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