Atentado frustrado en EEUU: Yemen trata de reconstituir el rompecabezas

Las autoridades yemeníes trataban este miércoles de averiguar cómo el joven nigeriano que trató de hacer explotar un avión estadounidense el día de Navidad, pudo salir del país el 7 de diciembre pese a tener vencido su permiso de residencia y haber desaparecido durante más de dos meses.

Las autoridades yemeníes trataban este miércoles de averiguar cómo el joven nigeriano que trató de hacer explotar un avión estadounidense el día de Navidad, pudo salir del país el 7 de diciembre pese a tener vencido su permiso de residencia y haber desaparecido durante más de dos meses.Según un funcionario yemení, Umar Faruk Abdulmutallab desapareció entre el 24 de septiembre, fecha en que dejó el instituto de la capital yemení donde estudiaba árabe, y el 7 de diciembre, cuando reapareció en el aeropuerto de Saná.Según él, este nigeriano de 23 años llegó a Yemen a mediados de agosto e hizo un curso de árabe de un mes en el Instituto de Saná de lengua árabe.Su permiso de residencia debía expirar el 17 de septiembre, pero el instituto le suministró una prolongación de una semana, hasta el 24.El 24 de septiembre, Abdulmutallab dejó el instituto a bordo de un taxi para el aeropuerto, aparentando que se iba a ir del país. Pero cuando llegó al aeropuerto, se subió a otro taxi y se fue a un lugar desconocido, según la misma fuente.Este responsable que pidió el anonimato indicó el miércoles a la AFP que las autoridades investigaban como pudo salir del país pese a que hubiera concluido su permiso de estadía.Abdulmutallab reapareció el 7 de diciembre en el aeropuerto de Saná, donde tenía una reservación en un vuelo con destino a Dubái, pero cambió su reservación y tomó un vuelo para Adís Abeba, precisó.El nigeriano trató el día de Navidad hacer explotar un avión de la compañía Northwest Airlines con cerca de 300 personas a bordo que iba de Amsterdam a Detroit (Estados Unidos). El declaró tras su detención que fue entrenado y equipado por la red Al Qaida en Yemen.Reivindicando el fallido atentado, presentado como "una respuesta directa a la injusta agresión estadounidense", Al Qaida en la península arábica llamó a sus partidarios a "expulsar a los infieles de la Península Arábica (Yemen y Arabia Saudita) y a matar a todos los Cruzados empleados en las embajadas y otros organismos" occidentales.Umar Faruk Abdulmutallab, hijo de un rico y conocido banquero nigeriano, había pasado varios meses en la sede en Dubái de la Universidad australiana de Wollongong, antes de desaparecer súbitamente medio año, según un responsable de la universidad.En el Instituto de Saná donde hizo el curso de verano, situado en el barrio histórico de la capital, varios estudiantes guardan un buen recuerdo suyo."Era muy calmado y siempre estaba solo. Pasaba la mayor parte del tiempo en su cuarto, leyendo y orando", afirmó a la AFP Mathieu Simon, un joven canadiense.Ahmed Senan, originario de Singapur, que vivía con él en la misma residencia universitaria cercana del instituto, declaró que se conmocionó mucho al saber que su compañero había tratado de hacer estallar un avión. "Nunca lo hubiera creído capaz de hacer algo así", afirmó.

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