Argentina y Chile reciben por segunda vez el Rally Dakar

Un año después de su debut en América del Sur donde se convirtió en un gran suceso popular, el Rally Dakar-2010 comienza a rodar por los caminos de Argentina y Chile, lejos del continente africano que circunstancialmente abandonó en 2009.

Un año después de su debut en América del Sur donde se convirtió en un gran suceso popular, el Rally Dakar-2010 comienza a rodar por los caminos de Argentina y Chile, lejos del continente africano que circunstancialmente abandonó en 2009.Con un tramo de enlace de 317 km que unirá las ciudades de Buenos Aires y Colón, la inmensa caravana se ponía en marcha este viernes, aunque la lucha recién comenzará el sábado cuando se disputen los primeros especiales entre esa última ciudad y Córdoba.Los organizadores saben bien que pueden contar con el fervor de los fanáticos locales. Tras la anulación de la prueba, amenazada por islamistas ligados a Al Qaida en 2008, ASO (Amaury Sport Organisation, propietaria de la competición), levó anclas de Africa para atravesar el Atlántico.El interés resultó excepcional en una región apasionada por las máquinas. Más de 500.000 personas se concentraron en la Avenida 9 de Julio en Buenos Aires para presenciar la largada de la carrera. Balcones, terrazas, postes y cabinas telefónicas fueron literalmente tomados por asalto en la pretensión de observar todo desde las alturas.Este año, una locura similar se vivió durante la fase de verificación técnica y administrativa, que se inició el martes y finalizará el jueves en la capital argentina.Las dos primeras etapas serán prácticamente para rodar, más aún porque motocicletas, cuadriciclos, autos y camiones dispondrán de senderos diferentes para evitar eventuales accidentes.Pero desde la tercera manga, el lunes, los competidores entrarán de lleno en la lucha en las blancas dunas de Fiambalá.Luego de un pasaje de frontera a 4.800 m de altitud en Paso de Francisco, los 136 autos, 153 motos, 25 cuadriciclos y 52 camiones en liza abordarán el desierto de Atacama con sus dunas y sus salares.Para la mitad de la carrera debería ya estar dibujado un paisaje de eventuales favoritos, que jugarán todas sus cartas en una segunda parte de terrenos ondulados, a veces verdosos, y con el Aconcagua (6.859 m) como mudo testigo en la undécima etapa.Los competidores no tendrán más remedio que desconfiar de los ríos, que el año pasado impidieron una victoria del español Carlos Sainz, y de las últimas dunas de arena de Nihuil (13 etapa) para finalmente arribar el 17 de enero a Buenos Aires luego de recorrer 9.000 kilómetros, más de la mitad cronometrados.Y para ganar será necesaria mayor consistencia que en 2009, cuando sin suspenso triunfó el español Marco Coma sobre dos ruedas y el sudafricano Giniel De Villiers, sobre cuatro.Volkswagen, BMW y Hummer parten como favoritos entre los autos.Los dos pilotos más rápidos de la escudería alemana, el doble campeón del mundo de rally (1990-1992), el español Carlos Sainz, y el qatarí Nasser Al-Attiyah, llegado de BMW, no tiemblan a la hora de pisar el acelerador.Los dos hombres, siempre al límite, cometieron equivocaciones en el Dakar-2009. En condición de líder circunstancial Al-Attiyah fue eliminado en la sexta etapa por haber omitido una serie de controles de pasaje, mientras que el ibérico abandonó tras un accidente en la duodécima manga, precisamente cuando se mostraba como holgado puntero.En motos, David Frétigné, sobre Yamaha, parece uno de los pocos pilotos capaces de perturbar la hegemonía de KTM.Pero el Dakar-2010 debe asimismo procurar que no se repita la polémica que rodeó el año pasado la muerte del piloto de moto francés Pascual Terry.Desaparecido durante la segunda etapa, Terry fue encontrado sin vida varios días después víctima de un edema pulmonar originado en un problema cardíaco.La lentitud en la búsqueda del piloto y los disfuncionamientos de la ASO fueron puestos en tela de juicio y una investigación que aún prosigue debe determinar las responsabilidades de cada cual en el caso.

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